Franco N. Elizondo

Extranjera

yo me oculté del mundo 

para tallar tu imagen"... Gelman

 

A esta hora desierta,

un oscuro sol de insomnio

enciende el agua mas secreta

de los desvelos en la piel,

y la invisible espuma del tacto

se crea desde la córnea visión de un

blanco imperio de puntos lunares;

a esta hora, vencido en tus astros

-claros como el mediodía de luz-

un relámpago de sangre sacude

la natural muerte del hombre,

y luciérnagas verdes fosforecen

de un pájaro azul la llama;

ahora que a los tigres

del sueño nace una mas íntima flor

de tu desnudo, y su rojo misterio

de placer se abre a esta lengua 

de agua sobre la sed;

así el agónico instante de la tarde

y su ángel dorado de paz,

sabiéndote viva, completa

como la vida y su fuente

de imágenes que cantan

la voraz quietud, y un temblor

de íntimos latidos y el hambre

incesante de los líquidos dioses que

se habita en las cuerdas en rosa

de tu melódica voz;

ahora que tu náyade vientre urge

desde esta obsesión en los ojos

y el hueso de mi callado deseo

reposa sobre los dedos en tí,

un suave rumor de alas en los sentidos

me torna purpúreo, infante y azul;

y he de implantarte, 

-altísima torre sobre un monte santo-

he de construírte nombre,

figura, partitura y voz;

y han de venir los que te aman,

Ssameli; han de beber aquellos

que te des-conocen;

han de besarte los labios,

los ángeles de tus azules

niñas y la frente

por medio del canto,

por medio del sueño

de la palabra, por medio de la

tierna y grata caricia,

en esta evidente aspiración.

 

Franco N.E.B

 

 



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