Martin Blythe

Confesión de una cabaña en octubre (Sonetos)



Canto I

Lo tarde o lo simple de estas confesiones,
deshilan la lana turbia que me frena,
frenando tormentas que en fragor avanzan,
arrastrando puertos sin alabanzas,
sin maldiciones, ocultos en mí.

Camino a sus valles de pino y abrigo,
inicia sus viajes en nidos de espuma,
y confieso que de muy lejos la veo
cuál diente de león, libre y felpuda.

Pero cuando ella existe así, cerca,
un minuto soy pararrayo del mundo,
luego soy abrigo, sol en sus ojos
y en su triste alma deforestada.

Pero confieso que se hizo costumbre
sonreírle entre cumbres, cuando aparece.

 

Canto II

Confieso que su risa es una sonrisa
sin pose y dedicada una vez al día,
reflejada en el agua del charco,
en los sonidos de rama y viento.

Confieso que con el goteo del tiempo
es breve bajar persianas y cortinas.
Aferrando mi sueño al sueño de anoche,
al perfume, al paso y al abrazo de un broche.

Confieso que sin prisa vine en espera,
con una paciencia triste y tremenda,
a ver si alegre veía su rostro
recostado a un sol que vista de nube.

Confieso que sí quiero, que la quiero,
que la pierdo y lo siento, y que me quedo.

 

Martin Blythe
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Comentarios2

  • felix rizo

    hola martin....gracias por tu comentario...soy felix rizo, vivo en miami. Me gustaria ser tu amigo...saludos.

  • Raquelinamor

    Precioso y excelente poema, felicitaciones! un verdadero placer leerlo al compás de la música de Ludovico Einaudi elegida como fondo, la cual es de un gusto exquisito. Recibe saludos de universal amor de Raquelinamor



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