Julián Riveira Dosártes

«Trenzados» de «Hijo del trópico»



 

Ella me traga todo con sus labios de ángel.

Enmarañados, pegados después… ¡Nos mecemos!

¡Ah, ella es Sarasvati y, yo, Bramá!

¡Y juntos consagramos nuestros 

templos de éxtasis y savia!

 

Soy el sol que alumbra y siembra 

en su sagrado monte con mi vara sagrada, 

¡Oh, mi sagrado sable en su sagrado monte!

¡Nos mecemos sentados! ¡Ovillados nos mecemos! 

Sembrados uno en uno, ¡nos deshacemos en poesía!

Su monte y mi vara se vuelven uno… 

Un solo son, nuestros corazones. 

Un solo templo, nuestros cuerpos. 

Un solo sol, nuestra Alegría.

Un solo ritmo, nuestras almas.

Nos vemos cuando nos tocamos,

cuando nos acariciamos nos vemos.

Ella me traga todo con sus labios de ángel.

Enmarañados, pegados… ¡Nos mecemos!

¡Ah, ella es Sarasvati y, yo, Bramá!

Juntos y meciéndonos... ¡cómo consagramos 

nuestros templos de vida y savia!



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