Denise Arredondo

Aprender a volar sin noostros

¿A dónde quiero llegar? No lo sé, a veces quiero conocer tantos lugares pero primero debo aprender a volar.
¿Dónde iría si supiera volar? Creo que tampoco lo sé.  Volaría sobre todos los lugares que ya conozco, pero quiero volver a ver.
¿Tomarías mi mano y serías un acompañante de mi viaje? Creo que ya conozco la respuesta. La respuesta es no. Es "no" porque no te animas a animarte conmigo, no te animas a dejar de ser todo eso que ya sos para convertirte en otra versión.
La respuesta es "no" es no porque así lo querés vos, porque sé que aunque yo me muera de ganas por un "sí" eso no te modifica en nada, porque te encanta saber desafiar mis palabras.

¿Y si fuera al revés? ¿Y si vos me pedirías la mano para acompañarte a volar? Claro que te diría que sí, te diría que "sí" porque me encantan los desafíos, me encantan los nuevos retos y porque me encantan las cosas nuevas.



Vos no salis de la rutina y eso es lo que quizá nos hace un poco distintos, porque vos estas siempre allá esperando que alguien te venga a buscar y yo soy la que busco, la que encuentra a las personas heridas en el medio del camino y las recoge, las sana y las protege.
Somos distintos y quizá por eso nos quisimos. Alguien dijo que los opuestos se atraen, pero no sé quizá se equivoco un poco. Nos atraemos, eso si, pero no nos entendemos y no entendernos es una complicación, porque por más que nos guste las formas en las cuales se conectan nuestros cuerpos, si no hay comprensión no hay nada. Te invito a volar una vez más y sé muy bien que no lo queres, pero me encanta pensar que quizá un día si vas a querer acompañarme a volar, pero quizá cuando llegue ese día en el que quieras compartir tu risa, sea yo la que no quiera tener tu mano como guía.



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