Skald

Vigilia: sueño ahogado

Bella quimera, néctar del recuerdo, 

mis discretos suspiros pronto acallas, 

como el aire lloroso que aún batallas:  

aïre que en percebe expira cuerdo.

 

piel ondulante, del oleaje envidia,  

me envuelves hasta el alma tela truhana, 

presta cruzas después, la orilla vana,  

que a los vivos profesa gran desidia.  

 

El mar de las procelas temperado,  

satisfecha la ofrenda, arroja ruines  

rayos, grietas galácticas, que el prado  

 

abren, donde erran Tú y los serafines.  

Despierto, beso el piélago sagrado: 

recuerdos de tu espuma, mis delfines.

Comentarios1



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.