ELEPE

SÁBADO SANTO

En el silencio solemne de un día de meditación

Sólo roto por el canto de las aves en mi hogar

Te acompañamos, María, santa madre en tu rogar

En el dolor y confianza en la ansiada resurrección

 

En este estado sombrío de gran tristeza y duelo

Tú sigues manteniendo viva y enhiesta siempre tu fe

En Jesús, quien te dirá: “Sobre la muerte triunfé”

Y tu lamento de madre tendrá del Creador consuelo

 

Será entonces que hombres necios prisioneros

Y cruelmente sujetos a cadenas del pecado

Soltarán viejas amarras con el Cristo liberado

Forjando nueva alianza sin estigmas traicioneros

 

Sea Tu voz, María, la que por siempre anime

Los anhelos de mi patria, cuyos hijos te reclaman,

Te veneran y se fían de tu mediación que es flama

Que ilumina los altares y a corazones que gimen

 

Dios ya tiene terminada Su más excelsa creación

Y Su unigénito Hijo de vendas se despojará

De tinieblas de la muerte triunfante resurgirá

Para llenar de alegría tu agraciado corazón

 

Yo quiero ver a Jesús, María, egregia mujer

Te lo pido ante el altar de mi abierto corazón

Déjame verlo en la gente que navega en aflicción

Y conviérteme en la llama que por siempre debe arder



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