Naiamok

Un trébol y un adiós

Recuerdo aquella vez que un día hicimos una apuesta, que si encontraba un trébol de cuatro hojas, te quedarías conmigo por siempre.

¿Me creerías si te contara que me topé con uno?

Siempre me quedé con la idea de que aunque no estés más, debería ganar la apuesta, en cada lugar al que iba me pasaba de a ratos buscando un trébol.

Y sabes qué?

Te gané,

                lo encontré.

Estaba allí y sólo empecé a sonreír.

No lo arranqué, sólo me deslumbré al verlo,

al trébol lo dejé ahí, no nos merecíamos tanto.

Y entre tanta mala suerte, descubrí que esa característica que tengo de que me vaya para el orto en todo, no es tan malo.

Vos no estabas para comentarte mi gran hallazgo.

Y sólo eso fue necesario para darme cuenta, que los por siempre no se cumplen, pero los hasta siempre son eternos..

 

 

Comentarios1

  • LORENZO ARATU

    Cierto, a veces llegan o suceden las cosas aparentemente demasiado tarde... acaso, no será la vida que nos está dando una oportunidad y tiempo para corregir y valorar?
    Un afectuoso abrazo.

    • Naiamok

      Es verdad, tarde pero llega. Para tal vez asumir mejor las situaciones que se presenten.



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