Randy Mueses

Te pido, no te vayas.

Te pido no te vayas porque dentro de mi todo moriría, mi arroyo se secaría, mi existencia acaso seguiría siendo algo.

Te pido no te vayas, me resulta imposible pensarte apartada de mí, lejana. 
Me niego rotundamente a que te vayas de mí.

Quédate a mi lado, porque no creo soportar tu ausencia, el vivir sin ti, sin tu voz, sin tus abrazos, sin tus cantos en la ducha, sin tu mal humor a ratos.
¡Ay, mi amor, no pienses en ello, te lo ruego!

No te me vayas a escapar, los domingos en la tarde perderían su magia, las vías peatonales extrañaran nuestro paseo tomado de la mano, ya nadie cuidará de mi como lo haces, se iría lo que más quiero de mí. 

Pienso que estoy concebido a ti, en cada instante y que tu cuerpo fue diseñado para mis manos.

Tu solo dime que no te iras.
Porque de ser así.
¡Ay, mi amor!
Dentro de mi pecho cobrará vida un avivado fuego silvestre, y jamás cesará ni antes ni después.
Este querer que se incendia por ti, que necesita de tu calor, te pide que no te vayas. 

Te pido no te vayas, no querrás dejar este desdichado hombre agonizando por tu partida, dejado en el olvido. Quédate, amor, porque has robado mi corazón, porque eres el alma de esta fiesta. Yo, sin ti, soy un desastre.

Te pido, no te vayas.
No te desprendas de mí, no dejes este amor a media asta.
Permanece llenando mis días de alegrías y desacuerdos, porque si te marchas mi pobre vida se acaba.






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