Mujer, mujer, hay un brillo en tus labios
que usualmente no se ha visto y en tus párpados, y en tus pupilas,
ese fulgor no tiene explicación que ni los cultos comprenden;
y escalas, lentamente te trepas en mis deseos,
y en las horas que pierdo la tranquilidad me dirijo
hacia arriba de los tejados cerca de tu senos,
como gato que maltratan, oh mujer, te llamas amor
y eres tentación, eres un beso mío con fuego,
el beso que duerme en los hombros del señor de las llamas,
mi beso que lleva las líneas de una oración,
!ay!, pensamiento que cruelmente me revela hoy
que eres instinto, eres mente… acaso no alma ni corazón,
una inclinación que se transfiere, mujer, al frasco
de tu alma a través de un hilo de poca resistencia,
dime, ¿qué ente en flagelación te acosa con un silencio
malévolamente? tú eres un capullo en su virginidad, con inocencia,
pero, ¡ay de mí!, donde callan las letanías,
la tentación asalta al anacoreta.
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Autor:
Edward Di María (
Offline) - Publicado: 20 de marzo de 2021 a las 04:00
- Categoría: Amor
- Lecturas: 62
- Usuarios favoritos de este poema: ingrid chourio de martinez, Augusto Fleid, Edwin Abimael Godinez Hernadez

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