Él

Jesús Oscar Ugalde

Se escucha tu voz,
apagada a tiempo creciente,
al ruido de un gemir y ser yo tu complacencia,
tiempo de escapar,
de no condenar mi alma a esta gimiente jornada.

Y su llamado, tan tenue, que casi se apaga,
escucharlo tan tibio, qué momento se perdió en esta dolorosa etapa.

Y en el rugir, silencio interrumpido,
y por dios que lograr una fuerza de augurio tan multifacética.
allá en cada entraña de concreto, su sentir, su latir,
el vivir en la propia alma de su fe.

Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Genial poema estimado poeta y amigo Jesús
    Saludos de amistad de Críspulo

    • Jesús Oscar Ugalde

      Gracias, amigo, por tu lectura y por comentar. Recibe un cordial saludo.



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