Te amo, oh mía, en cada desgarre de la atmósfera
cuando el sol proyecta vitalmente su irradiación,
te amo, cuando el crepúsculo pinta la estratósfera
después de la jornada del día, qué fortuna,
y cuando el bardo se inspira bebiendo su brebaje,
te amo, ¡ay!, que los cielos permitan que podamos
entregarnos… mientras el mundo gira y gira,
retribuyéndonos con las fruiciones que nos concedemos,
manteniendo así, siempre encendida la pira.
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Autor:
Edward Di María (
Offline) - Publicado: 9 de marzo de 2021 a las 18:10
- Categoría: Amor
- Lecturas: 62
- Usuarios favoritos de este poema: Vogelfrei, Augusto Fleid, HENRY RUIZ

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