Saturno.

Palabras

Son las palabras ajenas el dolor en el pecho y el regocijo en el alma. No espera más que el refugio de la respuesta, de los minutos que se han regalado a la posdata.

Pero algo no comprende, ¿cuánta realidad hay en la palabra? Aunque se siente dulce, es fugaz y aunque promete amor, se muestra vacía y casi cómplice de lo falso o de aquello que es dolorosamente a medias. 

Y entonces, la respuesta se encuentra perdida, al borde de la derrota, insegura de su agonía, temerosa de la fantasía y en trágica compañía de la indiferencia, misma que, atraviesa el sentimiento y desborda al llanto, que ahoga en pena y desconsuelo lo prometido, lo casi vivido. 

Es como un sueño el ir y venir de sus palabras, tan firmes y a la vez tan destelladas de drama. Una a una envuelven mi cuello, dejando marcas al trazo del camino que embriaga mi vida y nuevamente, mi alma. 



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