el Guardián de la Yama

Círculo


AVISO DE AUSENCIA DE el Guardián de la Yama
Me retiro a mi soledad eterna.
Enciendo esta noche una linterna
entre el frío que por esta ventana
entra a borbotones, como mi alma
en la muerta materia desvencijada
haciéndola jirones de blanca niebla.
Me retiro a mi soledad eterna,
aunque nunca daré por perdida
aqueya estreya que briya a oriyas
de mi vida, entre marea y arena...
Me voy volando al alba al despertar
a esta realidad tan extraña,
que se sueña, es la verdad...
Me voy flotando en una ola enfática,
a toda velocidad, cortando las aguas,
y la gran distancia que nos separa igual.

Es gracioso y admirable

el paso de las estaciones:

hace que todo cambie

de color...

Vuelvo a levantarme

sobre destrozos de lo que soy,

sobre un charco de mi sangre,

al borde

de un abismo crepitante

donde nadie responde

a mi voz de león...

Estoy sólo entre enemigos,

pero aún me río bastante:

confío en mis artes.

Mío es el poder

de amar eternamente,

por eso pienso pasármelo bien

siempre...

Es un placer ver transformarse

el fuego en seres diferentes,

las ideas crecer de la mente,

fuente inagotable,

madre de nuevos universos

infinitos...

Nacen de mi fértil instinto

cuando a la vida despierto

despues de un sueño movido

por los fríos bríos de este viento...

Voy ascendiendo peldaños

hacia el cielo variopinto,

y mientras recojiendo mis pedacitos...

Abajo olvido el tiempo por pasado;

en la noche de los muertos

dejo mis recuerdos

hechos añicos...

Vuelvo del inverno al verano,

del viejo al niño.

 



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