Dernyere

Persiguiendo un sueño. 01 de Junio del 2019,

Hace tiempo dejé de perseguir un sueño,

era el más bonito que jamás se haya escrito.

Este sueño se trataba de dos mariposas, majestuosas y bellas 

que juntas hacían el sol.

Había una mariposa azul con polvo en sus alas,

yo era la mariposa de alas rojas,

mis alas eran de cristal fino.

Enseguida me quedé prendada de la majestuosidad de la mariposa azul,

quise atraparla y fue allí cuando entendí que sus alas eran de polvo y se desharían entre mis dedos.

Con dolor la dejé volar,

mientras observaba cómo se marchaba por el horizonte.

Mis alas de cristal se rompieron de dolor y nunca más pude volver a volar.

 

Con el tiempo, pensé que un bello jardín podría atraer a mi bella mariposa azul,

así que empecé a cultivar flores de vivos colores, que eran triunfos para mí.

Pero mi jardín se posaban otras mariposas,

de bellos colores,

mas no la que yo tanto ansiaba.

 

Las flores de mi jardín morían y nacían nuevas,

que poco a poco dejé de cuidar.

En mi jardín ya no habían más mariposas,

sólo yo resignada a mi destino, con las alas rotas.

De pronto,

así como mi bella mariposa azul se marchó un día,

volvió a aparecer en mi jardín.

Sus alas habían cambiado,

era más bella que nunca, 

libre, 

de un azul eléctrico hermoso.

Pegué sobre mis alas muchos espejos,

con dolor porque cortaban,

pero ella veía reflejados los colores de mi jardín y de sus propias alas,

no quería que me viese rota y lo conseguí.

De pronto, volvió ese sueño,

un rayo de esperanza que hizo florecer de nuevo las flores de mi seco jardín.

Pasé tiempo con mi bella mariposa mientras la veía revolotear, majestuosa

y aunque yo lo intentaba, mis alas estaban rotas y ya no podía alzar el vuelo.

Los espejos pesaban demasiado y se desprendían cada vez que intentaba alzar el vuelo.

Entendí que mi destino estaba hecho añicos,

mi sueño, poco a poco fué convirtiéndose en mi pesadilla.

Esta vez decidí marcharme yo, con mis alas rotas

y dejar volar hacia otros destinos a mi bella mariposa.

 

Arranqué los espejos de mis alas y los lancé a sus alas,

para que se marchara lejos de mí.

Mi bella mariposa azul, alzó el vuelo mientas de sus alas caía polvo de mariposa.

Volví a quedarme en el seco jardín, sin poder volar y con las alas más rotas que nunca.

Muriendo poco a poco.

 



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