Fernanda Hidalgo Igor

el beso perdido

exhiben tus labios
el beso eterno de un ángel
o el fin del camino
para mi mente cansada

me miras
y me acaricias entera
con tus dulces pupilas
tu cuerpo se mueve dulcemente
-es el oleaje del viento
que mueve el bosque por las noches-

yo me acerco al acecho
yo quisiera comerte el corazón
pero cuando estás cerca de mí
se detienen las voces del mundo
te acercas
sostienes mi cara
y sonríes salvajemente
-el suspiro que corre de tu sonrisa es la bruma del mar que adoro-

nuestras bocas arden
en un sin cesar de besos
despidiendo brasas
que incendian nuestras mentes
-lentamente-

mi mente ardía
tenía el alma enredada en tus brazos
cuando de tu boca salió:
“tenés un beso perdido ahí.”
me devolviste el beso perdido
y me regalaste uno más
que guardé en mi bolsillo.




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