Sunny Starr

El despertar de la princesa

Con tus besos me has hecho despertar. De un largo sueño. Como si fuera una princesa dormida.

Miro al rededor y muchas cosas han pasado. 

Pero yo, yo sigo teniendo un corazón de niña. Un corazón alegre ha vuelto a latir en mi pecho. Y me llena de vida. Le da color a mis mejillas. Coloca una sonrisa en mis labios. 

 

Tú con tus caricias, haz descongelado mi cuerpo. Aquél que estaba encerrado. Aquel que ya no bailaba. Aquel que siempre dormía. 

 

Con tu mirada, te has adentrado en mi alma. La has sacudido, la has despertado. Como si todo lo hubiera olvidado. Y ahora con la luz de tus ojos, todo ha recordado. 

Con tus manos has tomado las mías. Mis pobres manos que ya no tocaban melodías, que ya no escribían. Tú las has vuelto a la vida. 

 

Es como si me hubieras dado unas alas. Y junto a ti, sin soltarme me enseñaras a volar. Yo tan feliz, entre tus brazos protegida. 

Después miro hacia atrás. 

No! No! 

Ya no quiero verlo! 

Ese lugar gris donde estuve tantos años. 

No! Ya no más por favor! 

Llevame lejos te suplico. Que el tiempo destruya todo eso que a mí me destruyó también. 

Si ... Sí, de la mano sacame de aquí. 

Envuelveme en tus brazos y llevame a donde quieras. 

 

Porque yo iré. 

Yo iré tras de ti. 

Porque me has rescatado. 

Porque me has despertado. 

Y porque me has besado. 

 

Ese beso nunca lo olvidaré, pues fue el que me dio la vida de nuevo. 

Gracias. Eres un príncipe bueno. 

 



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