Tu novia eterna

Época de coronavirus

He me tenéis aquí, con sueño, 

sin interés de dormir,

nauseabunda sintiendo que se me acaba la vida,

tan muerta como un esqueleto, pero vistiendo un traje de carne,

donde quedo el amor? ¿será acaso que los muertos no aman?

mi desconocimiento histórico, químico y físico, sobre mi vida,

data mucho antes de ti, en una etapa oscura de mi 

donde la vida de la vida se volvió un disfraz, 

conectados siempre sin sentir,

cuerpos eléctricos que ya no se enlazan a otros,

sino que disfrutan de su propia compañía,

donde la mano cálida que toco la entrepierna, no conoce el busto,

y los cuerpos crecen, pero las mentes rejuvenecen perdiendo sus pliegos inteligentes,

época donde los vivos regresan porque temen morir solos, 

perdiendo la sana savia del cuerpo que excita a los delincuentes.

Y el sexo se consigue sin desinterés, 

los tabús ya no dan miedo, porque el amor solo da placer,

y la pradera insignificante verdosa se convierte en el escenario de un beso apasionado, 

volviendo a ser desconocidos, que al vernos serán sinceros con sus sentimientos 

y el cuerpo por fin será tan libre de amar, 

disfruten aquellos que son los afortunados de salir, 

gócese de la compañía de otro cuerpo, 

amen los labios de su amante cercano, 

hagan el amor y siéntanse amados,

y si no pueden, piensen en nosotros,

los supuestos protegidos, incapaces de respirar sin vigilancia,

explotando de amor, dando lastima al que se acerque,

nuestro cuerpo se olvidó de nosotros,

se nos está arrebatando la vida,

y no pueden salvarnos,

solo puedo pedirles, que vivan por mí.

 

 

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