Fernando Endara

SUSPIRO

Te vas al horizonte de las gaviotas,

entonces el viento mece mi soledad,

las tempestades rompen todo rayo de quietud

cual suspiro lánguido y sonoro.

 

Riza sin duda toda ilusión,

por ello olvido mi piel a la intemperie,

acudo al limbo de los atardeceres,

al sepulcro en un capullo de nostalgia.

 

Se quema impura el alma mía

en la anacrónica nieve

de los desdenes sigilosos,

claves indecibles de violetas abatidas.

 

Aparece de pronto el rayado cause de las lágrimas,

las pautas borrosas como la nieve

se extravían en el eclipse de mi conciencia,

en diamantina razón cuajada en la noche.



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