Marcos Alejandro

Preciosa de mis ojos

 

Con este poema dulzón
deseo cantar a un bombón;
cantaré a una bella señorita
que mi corazón ha tocado.

La he conocido en sus veinte años,
nuestras pasiones febriles se tornaron;
contigo deseo bailar,
a tu lado estar
y que los besos fluyan sin cesar.

Hermosa nacida en el barrial
tus ojos me atraparon con su cristal;
los dos embriagados de amor,
tú y yo un sólo corazón.

Hoy hay fuego en mis labios
de aquel beso de despedida,
¿cómo saber si era el final
ya que tus negros ojos
lloraban por los dos?

El mañana es incierto,
el ayer está muerto,
pero aquí estás...
solo en mi corazón estás.

Te amo, te quiero,
solo esto es verdadero,
te he regalado mi amor sincero
y lo nuestro ahora es un cero.

Pero decir "te quiero" es poco
cuando tu corazón toco,
"te amo" es la palabra justa
y confesarlo al principio asusta.

Amar no tiene porqué doler
ya que del corazón es deber
para todo aquello que el amante
puede ofrecer sinceramente.

Embriagado por el amor
de la moza amada
me he jugado alma y vida.

Un nido lleno de flores
tierno le hice a mi adorada
y le he puesto por almohada
a mi ardiente corazón.

Has sido el santo amor
que he acariciado con ardor;
hacia matorrales he corrido
para tu ausencia evocar,
ni siquiera tus ojos he de olvidar.

Mi consuelo es evocarte,
muchacha amada,
así como antes era
tu recuerdo está presente
aunque estés ausente.



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