Fernando Magnífico

Llanto y desolación

El aire se siente espeso sin tu amor, la gravedad aumenta si no sostienes las flores que iba a regalarte.

La lluvia golpea mi rostro con furor, mientras las aves me ignoran, provocando en mí la inseguridad más agobiante.

Después de mostrarme la valía del camino y brindando esperanza a mi destino, te irás sin despedirte.

Con ternura, al despertar por las mañanas, solías decirme una frase nacida en tu corazón.

Dónde estará todo ese amor, seguramente era frágil, quizá se evaporó al salir el sol, tal como el llanto en desolación.

Al final del camino que ambos compartimos y después de darme a probar la dulzura en tu interior...

Te irás sin decirme, al menos con frialdad, un amargo y triste adiós, sólo restará la consolación del llanto y la desilusión.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar [email protected] Regístrate aquí o si ya estás [email protected], logueate aquí.