Marcos Alejandro

Sinfonía nostálgica

Tu voz y el gélido invierno
trae sigiloso las imágenes del pasado,
anhelo beber el néctar de tus labios,
esos únicos labios que he besado.

El tiempo corre como de costumbre,
más allá del dolor,
más allá de tu amor,
más allá de algún caprichoso destino.
La vida se va, no hay vacío si amor queda
y en un lejano sueño tu rostro veo,
allí a tus labios correré
y con tu alma conectaré.

Si una melodía suena triste
es en virtud de un arroyo de cenizas,
las cenizas de la pasión extinta,
la dulzura permanece aquí,
habita como un hálito vital.

¿De qué sirve nombrarte?
Ya no estás, eres arte,
inspiras escritura de lo que hemos sido
el dolor es fuerte desde que te has ido;
arrastro en vano la esperanza de olvidar,
lo peor de esta agonía inútil
es que no sabes lo infernal que aún
es mi amor, así como cuando nos
enamoramos con ese prístino ardor.

¿Qué sucede con este amor inextinguible? ¿qué hace el no olvido de ti?
¿tus ojos han sido quizás?
¿tu voz me ha envuelto?
¿o por tu misma existencia se estremece mi corazón?

Florecilla preciosa, quizás esto no leerás
si hay un más allá lo sabrás,
si expirara con tu nombre en mis labios
mi espíritu iría a darte una caricia de despedida.

Adiós amor...



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