Elisa es

Tengo dolor de cabeza

Tengo la mente prendida en llamas, 

Tengo momentos, recuerdos, ardiendo y cantando, tengo demonios y ángeles dentro de mi recitando. 

Estaba escuchando el rap del maestro Can, recordando a mi tierra en silencio. Yo vengo de un país que está maldito, y los malditos lloramos los sueños como llora la tierra la crueldad de este mundo siniestro. 

Tengo la mente desconfigurando todo y cuanto pienso, es que estoy harta de no ser lo que siento, de vivir escondida en mi cuerpo, de ser carcelaría y el reo perpetuo.

A mi madre y a mi padre les escribí una carta hace algún tiempo, hace un año recuerdo, donde les decía que ya no quería vivir esta mentira de ser una más de los muertos que caminan, sobre el asfalto mojado pensando en que ojalá algún día, su suerte cambiara y no tener que vivir de las migajas que otros les tiran. Y no hablo de dinero, no, ni de cosas materiales, hablo del arte y de la ciencia, que completa nuestra existencia más allá de esta guerra, que nos tiene siendo los peones, de una sociedad que cada vez es más diabólica, yo por mi parte ya no como animales porque al menos a ellos quiero verlos a los ojos sin sentirme una hipócrita. 

Como decía les escribí una carta, pidiéndoles que me perdonaran, que yo iba a tomar a la mujer frente al espejo, y en lugar de golpes le iba a recitar besos. Jamás pensé que aquí de nuevo me encontraría, rapeando sobre la misma alegoría, a la muerte y a la vida que no son más que una ilusión de lo que en la conciencia habita. Somos esclavos porque así lo queremos, podríamos ser libres si en nosotros creyeramos, que el amor es todo y somos amor, cuando soñamos con nuestros propios sueños. 

Hoy me dormiré contando versos, hoy me arroparé con todos mis deseos, no les miento estoy llena de miedo, pero al menos ya estoy escribiendo. 

Tengo la mente prendida en llamas, tengo en el corazón una daga, pero mis pulmones siguen respirando y mientras esté viva, seguiré cantando. 

Hoy más temprano estaba pensando, cuán reprimidos estamos, y es que nosotros mismos nos reducimos, nos simplificamos como si fuéramos una máquina de esas que creamos. Somos seres complejos de un universo místico, somos profundos, somos todo un paraíso, pero nos devaluamos y pensamos que mejor ser lo que la sociedad proclama. Lo que "está bien visto" "común", lo que es aceptado, porque ser poeta en estos tiempos es ridiculo, mejor hacer bailes en tik tok, vaya cultura hemos creado, copias de copias y personajes ficticios, y es que ya no somos nosotros mismos, somos una manufactura de lo que en algún momento fuimos. 

Tengo la mente prendida en llamas, tengo en el corazón una daga, pero mis pulmones siguen respirando y mientras esté viva, seguiré cantando. 

Comentarios1

  • incógnito ser

    Me encantó por la fuerza en lo que escribes de lo que quieres expresar con valentía.



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