Zoyla

De versos y amores



 

A contrapunto con Mario


Ruidosos y además briosos
deben ser todos los versos,
con dura piel y muy tersos
con mucha sal, nunca sosos.
Y que se alcen poderosos
contra vientos y mareas,
que alumbren como las teas
que iluminan el camino
y le hagan ver al vecino
que huya de las cosas feas.

Que huya de las cosas feas
aquel de corazón puro,
porque será muy seguro
que le quieren dar peleas.
Por soñar en las mareas
de mares por sus amores,
que brillan por ser colores
y son sabores salados,
de los versos bien plasmados
que al poema dan honores.

Que al poema dan honores
aquellos que bien lo traban
y que a nadie menoscaban
ni a nadie le niegan flores.
Son poetas y señores
de aquellos; de los de antes,
siempre altivos y elegantes
con capa fina y sombrero
y ese porte de torero;
con su pinta de tunantes.

Tunantes que son osados
y nada los desanima
ya que nada determina
sus versos inspirados.
Que siempre serán plasmados
al antojo del amor,
quizás tristeza o valor
en recuerdo de los grandes,
de la iberia o de los andes;
a los que rinden honor.

A los que rinden honor
honrando a la poesía
les sale el sol cada día
con una dosis de amor.
Tu eres Mario un gran Doctor
que dominas bien este arte,
en la historia tendrás parte
con Quevedo y Garcilaso,
que esperan en el Parnaso
para poder abrazarte.

Para poder abrazarte
son muchos los que te esperan,
porque tus versos superan
a muchos por ser buen arte.
Con ellos podrás quedarte
charlando como poetas,
que en sus versos son saetas
de blanco como el gitano,
enseñando a tanto hermano
en salas que son secretas.

En salas que son secretas
bien se entienden los amantes
pero siempre hay ignorantes
que nada saben de tretas.
No tengas las manos quietas
si quieres de amor gozar,
te tendrás que espabilar
para ir metiéndole mano,
a toda moza mi hermano
que se deje camelar.

Que se deje camelar
dije a una señorita
y acordamos una cita
para podernos besar.
Mi labia la va atrapar
pensé muy entusiasmado,
bueno; también excitado
yo me bañe y me afeité
y la cara me corté...
pero me dejo plantado.

Pero me dejo plantado
por mentecato y por necio
pues no supe hacer aprecio
por ser joven y apocado.
Mas hoy más viejo y formado
no se me iba a escapar,
que aprendí bien a tratar
las hembras que lo merecen
y ya en mis brazos se mecen
aquellas que quiero amar.

Aquellas que quiero amar
se encuentran comprometidas
me dicen que a escondidas
nos podemos revolcar.
Yo quiero más que gozar
tener amor verdadero,
que no sea pasajero
y que duerma junto a mí,
importándole un maní
que yo no tenga dinero.

Que yo no tenga dinero
eso a nadie na´ le importa,
ni si la tengo muy corta,
lo importante es que te quiero.
Ante el amor verdadero
los intereses no valen
que lo importante es que calen
sentimientos muy profundos
para que sean fecundos
y nunca nos acorralen.

Y nunca nos acorralen
los que siempre nos persiguen
y lo que solo consiguen
es probar que nada valen.
Porque nuestros versos salen
como pureza de amor,
o como un rayo del sol
que del cielo más profundo,
es el brillo más rotundo
del amor de corazón.

Del amor de corazón
ha salido este poema,
aunque carezca de tema
se hizo con mucha pasión.
Dos poetas del montón
nos juntamos este día
para hacer con poesía
un vinculo de amistad,
siempre con la verdad
y una dosis de alegría.

Y una dosis de alegría
se comparte en amistad
es reflejo y libertad
-lo que a muchos bien vendría-.
Esto hicimos en poesía
y nos fluyó muy real,
pues para nos es normal
al verso prestar defensa
pues hacer al verso ofensa
no es de un orden natural.

Poema
de Mario Rodolfo Poblete Brezzo
y Merche Bou Ibáñez

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.