Rafael Escobar

"HIMNO DE AMOR"

 

La canción del amor que te propuse

que escribiéramos ambos sin recelos,

como arrullo de cándidas palomas,

era un himno de hermoso sentimiento.

Impregnada de tiernas esperanzas

mantendría de nido nuestros pechos,

cobijada con mágicas caricias

en las playas hermosas del ensueño,

la canción del amor que te propuse

era un himno de hermoso sentimiento.

 

El sería mi regio pentagrama

que guardara la música del cielo,

y sería mi lira prodigiosa

con las formas perfectas de tu cuerpo.

Entre notas de amor y de ternura

tu sonrisa sería lindo arpegio,

y teniendo la luz radiante y bella

de tus ojos dormidos y serenos,

tu serías mi regio pentagrama

con las formas perfectas de tu cuerpo.

 

Yo quería surgiera el dulce canto

que brotara sublime de tu lecho,

como vals con acorde de una arietta

emanando los vinos de tus senos.

Anhelaba que fuera con el ritmo

del compás armonioso del allegro,

palpitando en vaivenes tus caderas

como cuerdas de dulce violoncelo,

yo quería surgiera el dulce canto

emanando los vinos de tus senos.

 

Yo soñaba con ansias de poeta

que flotando en los bucles de tu pelo,

y exhalando la música mas casta,

era el arpa de Dios tu lindo cuello.

Escuchando tu voz serena y frágil

como roce sutil de suave viento;

anhelando tu amor y tu dulzura

en delirios de un éxtasis supremo

yo soñaba con ansias de poeta

era el arpa de Dios tu lindo cuello.

 

Como lirio marchito y deshojado

se murió sin nacer mi hermoso sueño

y entre tantos y tantos desvaríos

hoy me queda tan solo tu recuerdo.

La Traviata que nunca fue compuesta

como nube se fue desvaneciendo

en las cumbres nevadas del olvido;

y cubierto de amargo desconsuelo

como lirio marchito y deshojado

hoy me queda tan solo tu recuerdo.

 

Autor: Aníbal Rodríguez.   



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