Raquel Antón Andreu

(Contra)tiempo

"Mira qué rápido va. Menuda hostia se va a pegar".

Desde pequeños nos inculcan que a ciertas edades ya tenemos que ser o tener ciertas cosas. Con 3 años ya tienes que saber si te gustan las muñecas o el fútbol. Nadie te explica que te pueden gustar las dos cosas, o ninguna. Con 12 años ya tienes que tener claro qué chica o chico de tu clase te atrae físicamente. Nadie te explica que a esas edad puedes seguir descubriendo tus gustos, que seguramente cambien igual de rápido que lo haces tú. Con 18 tienes ya tienes que ir a la universidad y tener claro a qué quieres dedicarte el resto de tú vida. Nadie te explica que el resto de tu vida puede durar un día o 100 años. Y que da igual si te equivocas en escoger o cambias mil veces de opinión. Con 30 ya tienes que empezar a pensar en formar una familia, tener una casa y un buen trabajo. Nadie te explica que la vida da tantas vueltas que a los 30 todavía estás haciendo cola para subirte a la noria.

Lo que no sabemos es que, muchas veces, la hostia nos la damos por frenar antes de tiempo. Por no pisar el acelerador cuando el camino lo requería. Por evitar mojarnos cuando fuera no deja de llover. Nos da miedo llegar antes de tiempo. Nos da miedo no llegar. Y mientras estamos asustados, nos olvidamos de disfrutar del camino.

Ha tenido que venir una pandemia mundial para enseñarños que lo importante, siempre, no es el cuándo o el cómo, sino el porqué.



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