Pandra

Efímera

Que efímera es la vida, como para pasársela lamentando, recordando lo que nos duele, impidiendo a los otros ser felices.

El determinismo parece envolverse en realidad, cuando entre todas las horas para ir al hospital elegí aquella.

No me importó ver quién era, Sabía que eras feliz, que no había un pasado tormentoso que no te lo permitiera, al menos ahora.

Espero hayamos aprendido del amor y del dolor, porque no hay uno sin lo otro.

Que permanezca en tu vida es mi deseo, no en un estado eterno, pues nada más efímero que la felicidad. 

No hay tristeza, ya no hay más lágrimas, es como ver a cualquier persona que besa a su pareja al despedirse, esto lo escribo más como un recordatorio del suceso que un poema del alma.

La vida no son más que decisiones, incluso en el amor, yo elegí no amarte más, tú elegiste que dejara de hacerlo.

Y así, por fin poder seguir sin la carga al hombro, sin el peso en la espalda, caminando ahora erguida y orgullosa de lo eres, de lo que soy, de lo que somos. 

El cuerpo es sabio y la aguja que teje este corazón no parará de dar puntadas hasta verlo cicatrizado.

 

 



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