Princesa del Amor

Amor a la Distancias...


AVISO DE AUSENCIA DE Princesa del Amor
No esperen que olvide, ni olviden que espero, no me iré ni me quedare, me iré y volveré.

1° ACTO

 

En la habitación de la muchacha, se encuentra Jennifer sentada en un escritorio, sonriendo mientras escribe en el ordenador. Sentada en la cama de la habitación, se encuentra su conciencia, quien la mira con tristeza.

 

Jennifer (conciencia): (Se para en medio de la habitación) “Amor a distancia. Un amor sin límites, si es que quitamos el detalle de que sólo hablamos por mensajes” (Mira en dirección hacia sí misma) “Me fascina tu forma de contestar, me enamoré de tus ideologías. Conquistaste mi mente y transformaste mi corazón. ¿O será al revés?” (Voltea hacia la pared, posa una mano sobre el concreto) “No me importaría esperar el momento el cual conocernos, el momento de escuchar tu voz… (Suspira) el momento de ver tus ojos” (Baja la cabeza y vuelve al centro) “Pero lamentablemente no sólo los mensajes nos separan, sino también los países, con kilómetros y kilómetros de distancia” (mira hacia al frente) “¿Por qué será que el destino nos puso en contacto?”

 

Jennifer empieza a leer en voz alta con un tono meloso.

 

Jennifer: Tienes razón. Mis labios también están impacientes por darte un beso. (Ríe tontamente) Sé que el tiempo pasará volando.

 

En la habitación del muchacho, él se encuentra en el ordenador. Su conciencia se encuentra en medio de la habitación, carcajeando.

 

Andrés (conciencia): Esto es tan divertido. (Se dobla de la risa)

 

Andrés: Es más que obvio que no falta mucho, ya solo quedan unos cuantos meses, después de eso, un año más para poder tenerte aquí. (Sonríe)

 

Andrés (conciencia): Uy si, casi nada (Sarcástico)

 

Jennifer: Un año... (Suspira) Eso ya no es nada. Ay Andrés, ya casi siento que puede suceder mañana, aunque es casi ridículo considerando todo el tiempo acumulado.

 

Andrés (conciencia): Claro, pero ambos sabemos que eso nunca pasará. (Se limpia el rostro. Se sienta en la cama) Ya hace sueño, la tipa no entiende que su conversación aburre. (Se recuesta ruidosamente) Ya despídete.

 

Jennifer (conciencia): ¿Hablé demasiado? (Camina hacia la cama, pensativa)

 

Andrés: Ya falta poco. (Empieza a buscar, con la mirada, su celular) Jenny, hablamos mañana, cuídate mucho, descansa y sueña con los ángeles como tú. (Duda un poco. Sonríe) Te amo. (Mira con satisfacción al celular. Acto seguido, apaga su ordenador y toma su celular)

 

Jennifer (conciencia): (Grita de emoción) ¿Me dijo “te amo”? No lo puedo creer ¡Es tan divino! (Se desploma en la cama)

 

Jennifer: (Se ruboriza y sonríe) Te amo Andrés. Tú también descansa. Hasta mañana mi caballero. (Se levanta del ordenador y apaga la luz de la habitación)

 

En la habitación del muchacho.

 

Andrés (conciencia): ¿Será que ya esté en casa? Mejor hay que llamarla ¿no?

 

Andrés: (Marca un número y espera) Hola Carmen, cariño. ¿Cómo está la niña más bonita de todas? ¿Quieres que vaya a tu casa esta noche? (Sale de la habitación)

 

Se apagan todas las luces.

 


2° ACTO

 

En la habitación de Jennifer. Se encuentra ella y su hermana en pijama, riendo. La conciencia se encuentra sentada frente al ordenador, mirando a la pantalla, esperando.

 

Samantha: ¡Estás loca! (Ríe. Ve a su hermana del otro lado de la habitación)

 

Jennifer: ¿Loca? (La mira) Quizás, estoy loca… ¡De amor! (Hace un ademán de película)
Ambas parten en risa.

 

Samantha: Pero ya enserio, Jenny. ¿Lo amas?

 

Jennifer: Por supuesto. Nunca había estado tan segura en mi vida de algo.

 

Samantha: ¿Y no te da miedo?

 

Jennifer: ¿De qué?

 

Samantha: De que no sea quien tú crees que es.

 

Jennifer se detiene a pensar mientras se sienta en el piso.

 

Jennifer (conciencia): Siempre estoy pensando en eso. Muchas veces mis amigos me dicen que quizás sólo es uno de esos pervertidos o secuestradores que se ocultan con seudónimos. Sin embargo ya van tres años desde que lo conozco, y he decido confiar ciegamente en las palabras. También sé que no es el mejor argumento, pero quiero pensar que es el amor quien me guía en este camino. (Se mira las manos) Lo amo, por supuesto que lo amo.

 

Jennifer: Sólo te diré que confío en él, y confío también en el destino.

 

Samantha: (Ve a su hermana, incrédula) Pero qué cliché tan espantoso acabas de decir…

 

Jennifer: ¡Oye!

 

Samantha: ¡Ya, ya! No te enojes, sabes que bromeo. (Sonríe) Me gusta verte tan feliz. No te veía así desde que andabas con Gabriel.

 

Jennifer: No menciones su nombre. (Se ruboriza) ¿Sabes? Salir con Gabriel fue un total error, sólo lo hice porque Andrés y yo habíamos tenido una fuerte discusión y pensé que habíamos terminado. Fueron los días más oscuros de mi vida, y dejar que Gabriel ocupara su lugar fue una estupidez de mi parte. Lo lastimé a él y a mí al mismo tiempo… (Baja la voz) Odio recordarlo.

 

Samantha: Ey…Esta bien, cambiemos de tema. ¿Qué me cuentas de Andrés? Ya casi no has hablado de él en estos días.

 

Jennifer: Ah, bueno. Eso es porque ha estado ocupado. Llevo dos semanas sin saber de él, me imagino que surgió un evento importante que lo ha mantenido fuera del ordenador.

 

Samantha: ¿Pero no también te puede llamar?

 

Jennifer: Si, claro que puede.

 

Jennifer (conciencia): Pero no lo hace (reflexiona tristemente).

 

Jennifer: (Sonríe) Estoy segura que debe de tener sus motivos. Como te dije antes, confío en él.
Se prenden las luces en la habitación de Andrés. Se encuentra él y Carmen besándose sobre la cama. Su conciencia se encuentra recargada sobre la pared, mirando la escena.

 

Andrés (conciencia): Tengo que decírselo antes de que esto llegue más allá.

 

Andrés: Carmen…

 

Carmen: ¿Si?

 

Andrés: Quiero decirte que…

 

Interrumpe alguien en la habitación

 

Adrián: ¡¿Qué demonios estás haciendo?! (Grita desconcertado)

 

Andrés: ¡Adrián! ¡Joder! ¡Ya te he dicho antes que toques la puerta! (Se separa torpemente de la cama) (Carmen se fastidia)

 

Adrián: (Se torna furioso) ¡Oh! ¡Lamento haberlos interrumpido! (Exclama con voz fingida) Por cierto, Andrés ¿Quieres que le diga a la siguiente chama que espere su turno para fajar contigo?

 

Carmen: ¡¿Qué?!

 

Andrés: ¿De qué demonios hablas, idiota?

 

Andrés (Conciencia): (Se acerca a Adrián) ¡SI! ¿De qué demonios hablas, enano? ¿Quién te crees para aparecer y arruinar todo?

 

Adrián: ¿Lo digo? Hablo de la pobre chama que te espera en el teléfono todas las noches, la que te es fiel a distancia ¿Te acuerdas de ella? O puede que quizás no, ya que estabas ocupado metiendo tu lengua en la boca de una mujerzuela.

 

Andrés: ¡Adrián!

 

Carmen: ¿Saben qué? Los dejo.

 

Andrés: Espera, Carmen.

 

Carmen: (Asqueada) ¡No! ¡Púdrete, Andrés! (Sale de la habitación)

 

Andrés: (Lanza una almohada a su hermano) ¡Gracias, enano! (Se levanta furioso, dirigiéndose a la puerta)

 

Adrián: No hay de qué. Ahora puedo decirle a tu “novia” de México que acabas de romper con tu amante. Andrés se para en seco al escucharlo.

 

Andrés: ¿Por qué no mejor te esfumas? Hazte un favor y vete antes de que termine moliendo esas palabras a golpes.

 

Adrián: No, Andrés. ¿Por qué no mejor le haces un favor a Jennifer y la dejas de ilusionar mientras tú estás aquí acostandote con mujeres que no valen ni la mitad de lo que es ella?

 

Andrés (conciencia): ¿Y a ti quién te metió en mis asuntos?

 

Adrián: ¿Sabías que aquella tipa se estaba acostando con nuestro vecino también?

 

Andrés y conciencia: ¿Qué?

 

Adrián: Si, ella siempre viene alrededor de las ocho a la casa de ha lado, por eso creo que decía que no te podía hablar a esa hora. (Sarcástico) Pero ahora que lo pienso harían una hermosa pareja. Mejor ve a buscarla y pide que te perdone. La fidelidad es algo de lo que ambos carecen, deberían estar juntos por eso. (Se cruza de brazos)

 

Andrés se queda inmóvil, mirando hacia la pared.

 

Andrés (conciencia): ¿No era el único? Yo… Le iba a decir que la amaba. ¿Cómo pudo engañarme de esa manera después de todo lo que habíamos pasado? ¿Acaso no también es algo hipócrita de mi parte pensar de esa manera?

 

Adrián: Jennifer, por otra parte, me ha estado mandando mensajes preguntando por ti. Para ella eres aquel príncipe de blindaje dorado que pocas encuentran. Es muy dulce, y a la vez muy ingenua por creer que el cerdo de la ciudad puede llegar a portar una armadura… (Suspira) Te ama ¿Lo sabías? Y a lo que a mi parece, no te la mereces. (Le avienta su celular, mientras sale de la habitación)

 

Andrés (conciencia): Me ama, y yo la he estado engañando. Y la persona que yo creía amar me engañaba a mí.

La conciencia se para en medio de la habitación y mira a si mismo sosteniendo el celular.

 

3° ACTO

 

Ambas habitaciones tienen las luces encendidas. En la habitación de Jennifer, ella se encuentra llorando en su cama, mientras su conciencia pasea de lado a lado por la habitación con lágrimas en los ojos. En la habitación de Andrés, él se encuentra tocando la guitarra, mientras su conciencia se encuentra en la cama reflexionando.

 

Andrés (conciencia): Ya llevo varios días sin hablarle, quizás ya sea el momento de darle una oportunidad a lo que empecé. Al final de cuentas, creo que siempre ha sido ella la que valía la pena. Sin importar qué tantas estupideces decía, ella siempre reía. Siempre fue tan paciente conmigo… La quiero, de eso no tengo duda.

 

Jennifer (conciencia): (Habla con rabia y tristeza) ¡Es un idiota!... “Él y yo” ¡Ja! Estoy segura que debe de estar riéndose de mí en este instante. (Golpea la pared) Dice que me ama, pero yo… yo no creo que sus palabras sean ciertas. (Se hace ovillo)

 

Andrés (conciencia): Le hablaré.

 

Andrés se dirige al ordenador y manda un mensaje

 

Andrés: Hola Jenny, ¿cómo está la niña más hermosa de mi mundo?

 

Mientras espera su respuesta, se escucha a alguien llamando en la puerta de la habitación de Jennifer. Entra Gabriel.

 

Gabriel: (Preocupado) ¿Jenny?

 

Jennifer: ¿Gabriel? (Se limpia la cara) ¿Q-qué haces aquí?

 

Gabriel: (Se acerca con cautela hacia ella) Tu hermana me llamó…Me dijo que no estabas bien. Mencionó que llevabas varios días encerrada. Y quise saber qué era lo que te mantenía así. (Jennifer desvía la mirada. Él acaricia con inseguridad su hombro) Sabes que puedes contarme.

 

Jennifer (conciencia): No puedo, no a ti. (Se endereza y mira hacia donde está Gabriel) Vete por favor.

 

Jennifer: No quiero hablar de eso.

 

Gabriel: Entonces déjame reparar aquello que se ha roto.

 

Jennifer: (Ríe débilmente) ¿Has reparado corazones antes?

 

Gabriel: No realmente… pero, sé cómo hacer que el dolor desaparezca.

 

Jennifer (conciencia): (Sin interés) ¿Ah sí? Me gustaría saber de eso.

 

Gabriel: Se trata de él… (Jennifer no contesta) Jennifer… (Acaricia el rostro de ella y hace que lo vea a los ojos, ella baja la vista) (Empieza a hablar seriamente) Si ese tipo es la razón de tus lágrimas no creo que merezca una consideración de tu parte. (Se acerca demasiado a ella)

 

Andrés (conciencia): Ya se ha tardado en responder… ¿Algo irá mal? Siempre contesta rápido.

 

Jennifer se levanta de la cama abochornada y se abraza a sí misma. Gabriel se queda mirándola desde la cama. La conciencia se recarga en la pared y llora.

 

Jennifer (conciencia): No hagas esto, por favor…Por favor, no lo hagas.

 

Jennifer: Siempre paso mis noches tratando de convencerme a mí misma que es totalmente diferente, que el confiar en él es lo que hace que este amor sea algo que no se puede encontrar en la vida real. (Gabriel desvía la mirada) Pero ahora siento que soy yo, la única de los dos, la que tiene el papel de tonta y crédula en la historia. No sé si realmente siente algo por mí. Sólo me basta con que me digan palabras bonitas y entonces…

 

Gabriel: Y entonces lo perdonas. (Chocan miradas) (Él se levanta de la cama y camina lentamente hacia ella) Tú no te mereces esto y lo sabes. Has dado todo de ti por esto y sin embargo él parece importarle poco. (La agarra por los hombros) Mereces algo mejor.

 

Jennifer (conciencia): No lo hagas, por favor… (Lo mira con tristeza)

 

Jennifer: Gabriel…

 

Gabriel la abraza tiernamente, mientras ella deja caer sus últimas lágrimas.

 

Gabriel: Te quiero… Lo sabes.

 

Andrés y su conciencia reaccionan.

 

Andrés (conciencia): No, algo no va bien (se desespera)

 

Andrés saca su celular del bolsillo y marca inmediatamente un número. Su conciencia atiende con nerviosismo.

 

Suena el celular de Jennifer.

 

Jennifer: (Se separa un poco y saca su celular) Es él…

 

Gabriel: (Acaricia los brazos de Jennifer y sonríe amargamente) Contesta.

 

Jennifer: (Se lleva el celular al oído) ¿Bueno?

 

Andrés: ¡Cariño! ¿Cómo estás? Hace rato te mandé un mensaje pero no me contestaste, y pensé que había pasado algo malo. ¿Estás bien, verdad?

 

Jennifer: Yo…

 

Jennifer (Conciencia): (Se limpia las lágrimas y aprieta los puños) Ya no aguanto más (se dirige a si misma) Díselo, díselo de una buena vez.

 

Jennifer: Estoy bien, Andrés.

 

Andrés: ¿Segura?

 

Jennifer: Si, más segura que nunca.

 

Andrés:… Jennifer ¿Qué sucede? Te oyes algo rara… (Espera) ¿Estás con alguien más?

 

Jennifer: (Mira a Gabriel) Si, lo estoy. De hecho, Andrés, estaba pensando en llamarte también para decirte que es tiempo de que sepas algo de lo mucho que estuve pensando en estos días. Ya que nunca te molestaste en hablar tan siquiera para saludar. (Respira hondo) Andrés, quiero terminar.

 

Andrés: (Pierde un poco el equilibrio) ¿Perdón? (Su conciencia mira en dirección hacia la pared con los ojos muy abiertos) Jenny… No, no puedes… no, podemos. Tú me amas… siempre lo has dicho… Jenny ¿Aún me amas, no?

 

Jennifer: Lo lamento, pero no tengo una respuesta agradable para tu pregunta. (Andrés se queda mudo y ella espera unos segundos para seguir) Cuídate, Andrés. Adiós.

 

Andrés (conciencia): ¡No! ¡Jennifer, espera! (Golpea la pared con fuerza, mientras Andrés se encuentra petrificado con el celular en mano)

 

Gabriel: (Sonríe) ¿Quieres ir a caminar?

 

Jennifer: (Sonríe y lo besa ligeramente) Por supuesto.

 

Jennifer y Gabriel salen de escena, se apagan las luces de su habitación. La conciencia de Andrés golpea con más fuerza la pared gritando el nombre de Jennifer. De repente se escucha el leve sonido del concreto agrietándose con fuerza. Se apagan las luces.

 

4° ACTO

 

La conciencia de Jennifer y Andrés se encuentran en medio de un escenario vacío, frente a frente.

 

Andrés (conciencia): Llegué a quererte, pero te perdí. No sé si algún día lograras perdonarme por lo que no pude hacer contigo, como ir al cine o ayudarte cuando tuviste problemas. No le echo la culpa a la distancia, pero deseo que no sea ella quien no me permita verte algún día de estos. Y poder decirte de frente todo lo que me hiciste sentir, aunque no lo supieras.

 

Jennifer (conciencia): Llegué a amarte, y lo llegaste a saber, pero no parecía importarte. Pero no te guardo rencor alguno. Quiero que sepas que siempre tendrás un espacio en mi corazón a pesar de todo. Fuiste mi vida y nunca lo podré borrar. Pero tengo que seguir… Por ambos.

 

Ella se acerca y lo besa en la frente. Sale del escenario. Él se encuentra parado, con la cabeza baja, tratando de ocultar sus lágrimas. Cae de rodillas

 

Andrés (conciencia): Te amo…

 

Se apagan las luces.

 

Telón



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