Carlos Alberto Polo

Silueta

Te veo llegar cada mañana,

la magia de tu presencia transforma mis días;

vamos cual átomos en el viento,

compartimos como olas en la playa: soy feliz.

 

Te veo amarme a diario

desde el silencio de tu presencia distante;

llega la tarde, reímos, mientras te miro temeroso: soy feliz.

 

Te abrazo con la fuerza del espíritu,

intento detenerte, pero, cae la noche y no estás;

no llegaste y te espero todavía,

porque me faltas para ser feliz.



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