ENRIQUE HORNA

EL GALLO

Canta el gallo

Se agita su pertenencia

Su mirada labra el amanecer

Le siembra su donaire

Levanta el cuello

Eleva el pecho

Entona sus notas

Entrañas  gratificando la existencia.

 

No hay arrugas dolientes

Canta, simplemente canta

No tiene angustia sus horas

Ni la soledad del lamento

Nace en todos los tiempos

Partida de la noche

Aurora del día

Campo y ciudad

Presagios ingenuos de la esperanza.

 

Sus ojos tienen cielo

El espacio infinito del recuerdo

Nunca llora las lejanías

No tiene exilio ni penas que contar

Es orondo su andar

Coquetea con la vida

Le circula con el ala

Sonríe y vuelve a cantar.

 

Es un eterno viajero

No tiene códigos su afecto

Ni colores para el llanto

No enloquece de soledad

Ignora el interminable

Anzuelo de la muerte

Se acuesta sin lejanías

Alivia su silencio

Para cantar otra vez.

 

 

EH                                                                              



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