WILFREDO MEZA L.

Señorita… ¿puedo?

                                                        Señorita… ¿puedo?

 

Por favor señorita, yo puedo: Arrodillarme a sus pies, apúrese que ya son las diez,  desatar su pantalón rosado, bajar despacio sus interiores, y deleitarme con sus olores, esos  calzones “hilo dental”; que me parecen de lo más genial, tener sus muslos frente a mis ojos; aunque se tornen rojos, quitarme la ropa bajo su asiento, mientras mi verga le aviento, besar sus tobillos,  y hacerle cosquillas con estos ovillos, sus bellos pies y su alma, Dios dame un poco de calma, poner mis labios en su suave muslo blanco, de algo me servirá este viejo banco, poner mi verga sobre su ombligo, mientras susurro a su oído, con dulces palabras que le digo, aferrar mis brazos alrededor de sus blancas nalgas, como serás mujer cuando cabalgas, tocar con mis dedos su vulva, su clítoris, lamer sin culpa y mojarla de modo suave; sentir que en mi cara Ud. Acabe, tocar con mi lengua su oscuro ano; es excitante y nunca es en vano, pasar mi cara entre sus nalgas blancas y suaves, para que tu mirada me claves, véame a los ojos, ordéneme bajar al suelo, pídame el más grande consuelo, dígame que lama su vulva mojada, para verla a Ud. más holgada, ponga sus suaves manos sobre mi cabeza, si desea Ud. la verga me besa, cuando mi lengua acaricie su vulva, adornada con su hermosa curva, empuje mi boca a su corazón de vagina, pídame todo y lo que su mente imagina, su clítoris arde; sin hacer mucho alarde;  agárrese de mis hombros, no importa si terminamos en aquellos escombros, levante mi cara hasta su cintura; yo arrecho y con mucha locura, toque con  su mano suave y juguetona mi endurecido pene y sus ansias y  deseos yo llene, palpe, toque juegue y saboréelo, manipúlelo como toda una cantante y también manoséelo, cante una canción y ponga su mejor expresión, agarre este micrófono negro y poderoso llamado pene, ya no importa si el cartero viene, pídame leche para nutrir su boca, trágueselo como toda una loca, con su garganta profunda, aunque yo me confunda, quiero apagar su voraz sed de mujer y verla gritar de placer, pídame que la levante, aunque mi verga ya no aguante, que  la voltee y hagamos el 69 y ver su culo como se mueve, parados y echados también, eso nos hará mucho bien, hasta mojarnos y estar muy calientes, que rico es vernos ardientes, yo puedo empujarle todo el poder de mi verga en su vagina abierta, que nos importa  la vieja Alberta, su vulva ansiosa de ser penetrada, señorita que bella mirada, quiero todo y me apoyo bien con mi codo, por adelante y por detrás también, que sus hoyos  “ano, y vagina”, que  sientan la suavidad de mi lengua fina , usted me dirá esa fórmula medio matemática: con esa su gran gramática sí, sí, más más y de mi verga no se olvidará Ud. Jamás, …por Dios me dirá, me pedirá con locura, aunque mañana se confiese con el cura, yo empujare suave, usted me dirá: métemela despacio, que esto jamás me lo hizo Bonifacio, suave, después rápido y que la verga te clave, primero que entre la cabecita, el glande, que rica mamacita, ahora investigue Ud. un poco, mientras con mi mano te toco, juegue, curiosee, haga de mi lo que Ud desee, sí a fondo, pise a fondo el acelerador, sedienta y con gran resplandor, dígame que la quiere adentro y profundo, que yo mi pinga le hundo, en su hambriento y bello culo; sin ningún disimulo, ahora en su vulva con fuerza y ternura, lo hago con toda frescura, menéeme el culo, hasta que devore mi verga, esperando que su vagina hierva, le empujo mi bello tronco a ritmo de una cumbia del genial Bronco, Señorita, usted me dirá y el segundo polvo me pedirá,  Hágale el amor a mi vulva y a mi culo. Yo le responderé: sí,…si puedo! Adoro su hermoso culo... de pronto siento una extraña voz: ¡Señor su pedido!, no entiendo lo que había sucedido, me grita el mozo, vuelvo  en mí pero lleno de gozo, despierto aunque parezca mamerto, aterrizo, fue un sueño y no me horrorizo, llega mi pedido a la mesa, de pasada me pido una cerveza, masticando mi sándwich  y tomando un sorbo de cola en aquel restaurante medio misterioso con forma de bola.



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