sondemar1

Soledad impuesta

¿Por qué consiente el alma

Sentirse así esclavizada?

¿Por qué el espíritu acepta

Vivir en ciudad callada?

 

¿Por qué la pena se instala

En los muros del ánima?

¿Por qué pueril soledad

Se muda en prisión amarga?

 

Si acaso, mujer, quisiste

Volar libre como una garza

¿Con qué fin permitiste

Que en silencio te cubriera

Noche fúnebre del alma?

 

Desamparo, lúgubre celda,

Triste llanto sin calma,

Frías gotas en el cristal

De la apenada desesperanza.

 

Callejón vacío del espíritu,

Castigo injusto que no acaba,

Cárcel impuesta en el desierto

De un seco corazón que no habla.

 

¿Por qué la razón no impide

Que la negra muerte invada

Con húmeda y agria desdicha

La amistad tan deseada?

 



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