Edel Vicente González Pérez

Día de todos los santos

He aquí la tumba de mi madre

limpia y ordenada,

alguien pasó y dejó flores,

y quizás, también, una lágrima.

 

Bajo los flamboyanes de esmeralda.

desde los bancos del silencio,

refugios del recuerdo y del dolor

rememoro los momentos junto a ella.

 

Vulnerable criatura en el ocaso de su vida,

antes fuerte y luchadora;

dejó la herencia de acciones y dichos

que siempre estarán conmigo.

.

Del polvo venimos

y al polvo volvemos,

solo los recuerdos

serán imperecederos.

 



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