Havid Stiven

COPO DE NIEVE

COPO DE NIEVE
Miraba como la lluvia fria caía afuera encima de los volcanes de maquinaria, no sentía escalofrío y estaba mi lengua dándose el sereno fuera de mi boca.
Ese día solía creer que nunca estaría a la altura necesaria donde llovía frio, donde me bañaba su presencia.
También que aunque intentará decolorar la fachada de mi casa dándole un poco de blanco, aún así el frio estaría ausente, ese frío tuyo que era tan adictivo. Y que aunque estuviese presente el sol no me sentiria cálido y mi reloj se agotaria cada vez más, anémico, por que marcaba minutos solo para ti.
Pero nunca entendí que lo único que me faltaba era que comenzará a asomarse mi fuerza y me largará de su lado sin salpicarme ni un poco de su nieve. Y así poder colocar esas estrellas que bajaba para ti en la cabecera de mi cama para darle luz a mis esperanzas y en verdad disfrutar mientras contaba tan solo con la compañía de un vino de esos que se extraen del rojo cereza del arco iris que a veces suele derramarse en el cielo.
Havid Stiven



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