Walter Trujillo Moreno

KRYYGI

Niña Tupí - Guaraní., niña *Kryygi niña Aché Damiana,
niña Aché Kryyigi, kuñataĩ Kryyigi,

 

Tu lugar de nacimiento un paraíso cubierto de verde,
saltos, cascadas,
arroyos cristalinos,
valles y cerros,
 lejos de todo y cerca del cielo,
en la sierra de *Yvytyruzú
 camino  directo a la cascada de Iguazú,
hoy territorio de Paraguay,
zona de colonos alemanes,
antes territorio guaraní,
territorio de los *Guayakí,
cazadores, comunitarios, colectivos,
 solidarios y hermanos,
amigos generacionales,
un pueblo generoso en un mundo enigmático,
 un pueblo sin mal, eslabón perdido.

 Los Guayakí fueron obligados a asimilarse,
obligados a desaparecer,
tildados de salvajes y caníbales.
Ahora son los pobres del lugar,
los exóticos de la sierra Yvytyruzú,
 los perdedores de la colonización,
la minoría,
 los ladrones de bienes,
tribu sin cultura ni Dios,
los innecesarios, los indeseables,
*los ratones del monte.

Una noche cualquiera,
tu familia sentada alrededor del fuego,
dialogaba sobre la vida y el futuro.
Gritos de desesperación te despertaron violentamente,
 sentías el miedo y  dolor de tu gente,
el ladrido de los perros,
 el eco de las balas,
no creíste lo que veías,
gente rara,
extraña,
 agresiva,
armada hasta los dientes,
 invadía tu territorio,
destruían todo lo que encontraban a su paso,
tu gente no tuvo tiempo de defenderse,
despavoridos huyeron en todas las direcciones.
 Asesinaron a tu familia y tu fuiste un botín de guerra,
eras una niña pequeña,
un ser inocente,
un ente sano y silvestre.

Te obligaron a bautizarte con un nombre extraño,
Damiana, patrona de los farmacéuticos,
flor amarilla,
objeto etnográfico.
Te criaron como una empleada de casa,
como una esclava,
como una criada,
como una sirviente sin honor ni gloria.

Te revelaste todo el tiempo,
tres palabras retumbaban en tu cerebro:
*caïbú, aputiné, apallú;
sentías y soñabas el llamado de Cerro Tres Kandu,
el alma y energía de tus padres abaleados,
las tres colinas, del monte,
del Cerro Amor y el Cerro Akatĩ, cerro canoso,
 extrañabas el olor del mango,
la magia del armadillo enrollándose,
extrañabas a tus padrinos, a tus padres y hermanos,
 los dibujos y jeroglíficos de las paredes y rocas.

Hablabas alemán,
no te pudieron asimilar,
domarte,
doblegarte.
 Te declararon loca,
rebelde,
indomable,
 perdida sexual,
nunca te doblegaste ante el arbitrio de tus opresores,
inocente y libre,
mujer grandiosa,
 ser inteligente.

Te enfermo y destruyo el mal trato,
el hambre y el descuido social.
Al final mueres encerrada en una casa de corrección,
en una cárcel para los anticristos,
 encerrada por antimoral y castigada por antisistema.

No fue suficiente verte sufrir,
 verte morir lentamente de tuberculosis,
morir definitivamente,
 mueres muy joven,
sin a ver visto el mundo,
 sin haber sido hermana,
 familia, MADRE.

Te decapitan,
 tu cráneo fue enviado a un país raro,
donde los expertos y dueños de la verdad del momento,
te clasificaron como rara, exótica y abandona,
elemento de una subespecie humana.
Contigo Intenta explican la supremacía racial y la hegemonía blanca.

Después de 100 años de abandono,
 de anonimato,
 de negligencia,
 te devuelven a tu territorio tupí-guaraní,
tú pueblo, tú gente,
tú nación, tú sangre.


 Te enterraron en medio de los cerros,
 los árboles y flores, en un lugar de misterios,
en un mundo místico.

Regresaste vieja y maltratada,
fuiste una víctima de la violencia racial,
del colonialismo agresivo,
del racismo inmensurable,
una víctima de la infamia foránea,
 el abuso inhumano de gente
con ínfulas de superioridad
 y grandeza,
habidos de riqueza y placer.

Los pueblos milenarios,
reivindican su gente asesinada sin misericordia,
obligada a vivir y adaptarse a mundos ajenos y gente diferente.
Adoptados a la fuerza y obligados a creer
 con dioses extraños
en sociedades individualistas y egoístas.

 

*Aché (persona), "Guayakí" ("ratones del monte") es un término despectivo.
Algunos autores los llaman Aché-Guayakí.
Lengua: Aché – tiene con cuatro dialectos- perteneciente a la familia Tupí - Guaraní.
* kuñataĩ  – en guaraní significa niña, tatú(armadiillo) de monte.
* Yvytyruzú - yvyty significa cerro, y rusu significa grande
* caïbú, aputiné, apallú – así llamaba Kryygi  a sus padres

 

Por Walter Trujillo Moreno, Octubre 2020



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.