Juan Gabriel Zárate Villalba

La lluvia

La lluvia.

Diáfanas gotas caen del tejado
y esas gotas son lágrimas de nubes,
en tierra se embadurnan en sus clubes
alfombrando en el suelo algún arado.

Lluvia que caes y que nunca subes
concédeme un recuerdo ya olvidado
que de instantes eufóricos me ha dado
y de certezas, y no de titubes.

Agua que cubres en un campo verde
concédeme el tributo que concuerde
con el fértil ganado de las rosas.

La fecunda armonía de las cosas
que riega Dios el orbe, de colores,
pues después de la lluvia hay resplandores.



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