RICARDO V

EL CIELO DE UN CORAZÓN MALHERIDO

Esta mañana naciente

se viste el cielo de estrellas

muertas por un inconsciente

que no distingue belleza,

y el frío en la piel caliente

 todo lo cubre y se lleva

al corazón malherido

al mundo de los ausentes.

 

La noche cabalga rápida

a lomos de oscuridad

como un manto de tristeza

que cubre campos floridos

cuando le invade la pena

al corazón malherido

sentenciado sin condena

a morir sin un motivo.

 

El cielo se cubre a veces

de un manto que no son nubes,

como un velo transparente

que no deja ver el sol,

 como una mirada puente

hacia el vano de un adiós

de un corazón malherido

que lleva el peso de dos.



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