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Fragmentos



 

Un final de tantos días laborables, hoy viernes de arqueo de cosas, de tecnologías y de sentimientos que se han recogido dentro del ambiente empresarial, el hombre dotado de ingenio un bienestar creó. Formalmente estrictos revisando cuentas, dineros, servicios, llegó la alegría vestida de mujer… Risas y piropos enmarcados de humor, trajeron al oído melodías salseras que nos incitaron a bailar con ellas brindando con ron. (El evento que nos lleva a compartir el mismo aire, haciendo equipo en el desarrollo de trabajos que nos sostienen económicamente en la lucha de nuestras creencias tradicionales, permite que hagamos parte también de los break’ s de relax que científicamente el cuerpo necesita).
Increíblemente el tiempo pasó y la furundanga (Dicho popular, relacionado con burundanga; pero se escribe con “F” para denotar fiesta), olvidar el compromiso no alcanzó; despedidas y afectos reiterados, efecto des inhibitorio del alcohol, no echar en saco roto compromiso mañana, dijimos. ¡Adiós!..
Muy tarde y en transporte urbano, mínimo dos horas retrasadamente llegaría a mi hogar; por la zona rosa llena de bullicio y mezcla de sonidos, festejo y momentos de relax que el cuerpo reclama y genera, gentes reunidas de varias calañas disfrazan y ocultan insucesos tristes entre aquellas sombras de la multitud.
Llegando a mi casa, mil metros faltaban [siempre a mi llegada un desconocido amable, compañía ofrecía. (Ojalá jacinto aún esté esperando para acompañarme a llegar a casa… ¡No! no está; posiblemente ya los residentes del sitio en que vivo todos regresaron y no lo critico, pero Don Jacinto con esa carita de vicioso cliente, muy posiblemente su festín armó). Los apartamentos recién fabricados, atrajeron vándalos que el hambre y el vicio empujó a atracar], más tarde que siempre no hubo compañía y solo avanzaba; de imprevisto aprisa, dos hombres armados me obstaculizaron, solo vi un cuchillo cerca de mi rostro que me amenazaba; [nunca cargo un arma que me envalentone contra un semejante, solamente un traje de trabajador, zapatos de punta de acero protección de dedos…], actué por reflejo tirándome al piso, y el cuchillo encima de mi arremetía; patadas de punta de acero acertar lograba, pero aquel cuchillo me alcanzó tres veces; un grito de ayuda luces y cortinas al par ahuyentó. (La naturaleza del hombre tiende a querer demostrar superioridad; pero si encuentra renuencias e impedimentos, se hiere su orgullo reaccionando violentamente sin medir consecuencias; es muy peligroso hasta consigo mismo).
Sangre de mi cuerpo pintando de rojo, asustado y solo pensé en hospital; un taxi, dos taxis, tres, cuatro, ninguno paró; cada quién su lucha buscando la fácil, manchar sus cojines de rojo, no son buen color. (Se comprende el hecho que un taxista, rueda en la noche buscando el dinero de su manutención con la familia. Recoger un herido para llevarlo a alguna clínica conlleva un sin número de problemáticas: se muere dentro del carro, unta de sangre la cojinería, problemas en el hospital con la ley circulación y tránsito, retienen su carro, debe pagar multas… en fin; queda involucrado. Mejor aceleran y huyen del problema).
Un carrito negro de cojines rotos llegó hasta mi lado abrió una de sus puertas y un grito escuché: súbase…: Gracias amigo le dije…: Usted está herido, para donde va…: Voy al hospital me acaban de atracar…: Malditos están alborotados. [Si hubiera tenido una ametralladora, los fumigaría y haría una limpieza social que acabe la miseria… (Claro, estaba herido)]
Ya en el hospital papeleos y denuncias que nunca prosperan, púes morir o nacer es indiferente, ya que es accidente existir en la vida sumida en descontrol.
Sin embargo, cada uno guardamos la esperanza de recuperar la vida cada vez que observamos la guadaña presta a recortar la savia llena de secretos de nuestra existencia.
Mientras mis heridas cosían cirujanos; llegó un hombre herido la pierna derecha; y un representante de ley le inquirió; cuente ¿qué pasó?: un viejo borracho me agredió al pasar, yo estaba tranquilo y mirándome raro con ganas de pleito sin decirme nada a patada limpia con botas de acero sin más me atacó.: ¿Qué pasó con él?: Después del ataque este salió huyendo y no supe más de él.
Al escuchar esto salté a la camilla y al representante de ley dije así: Él con su compinche casi me mataron, prueba es la rotura que tiene en su pierna, cuando me tumbaron acerté en Defensa darle un zapatazo, aunque su cuchillo me hirió sin piedad.
Quedó detenido hasta el otro día que lo liberaron; yo estuve ocupado curándome heridas, triste sin trabajo, desmoralizado, las almas amigas, también familiares me dieron la mano hasta que de nuevo pudiera impulsarme; poco es lo que puedo retribuir a cambio, de corazón; Gracias.
[Debo emigrar de aquí… quiero una casita dentro de un plantío de árboles frutales, de plátano y yuca, uvas y tomates mangos y naranjas; nacimientos de agua dentro de guaduales donde las colmenas de abejas fecunden las flores y produzcan miel…) (Algo me dañaron esas puñaladas; no tengo dinero y sueño despierto) (Hay que trabajar y conseguir almuerzo). ]
El desconocido amable Jacinto comentó, que supo del impase que sufrí aquel tiempo; que quién me atracara fue encontrado muerto en un zanjón de aguas negras, con su boca llena de moscas e insectos.
¡No tuve nada que ver! (con el muertito).

 

shoss      16/10/2020



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