Lucía Gómez

¡OH, TRAGEDIA DEL MUNDO!

¡Oh, tragedia del mundo!

Pajaritos azules saltando por el campo,

hombres buenos y niños enlazando emociones,

corolas en el viento abriéndose despacio,

anhelos de los viejos que no saben de atajos,

corazones llorando tiempos de desencanto.

Las horas en suspenso se van amontonando,

mientras el viento sopla con fuerza, en los jardines.

 

Hay muertes inocentes que acaban primaveras,

desconciertan, abruman y apagan las miradas.

Las muertes en suspenso hacen fila en el tiempo,

se quejan del mañana y no esperan futuros.

Sentir miedo en el alma sin importar distancia

y correr a esconderse bajo la sombra oscura.

Ser fuerte, sabiendo que no puedes caminar

entre calles solitarias porque ninguna puerta se abre

y olvidarse del tiempo sin encontrar refugio.

 

Humanos que transitan cual ávidas gaviotas;

desarraigos infames de seres inocentes

que traspasan fronteras sin importar distancias

y levantan crepúsculos en inhóspitas selvas.

¿Cuántas muertes más, hay en suspenso

sin que llegue el asombro a tocar con su canto?

¿Y qué podemos hacer los poetas solidarios?

Recogeremos juntos las estrellas cayendo

y extenderemos brazos para arropar tu frío.

¡Oh, tragedia del mundo que rasga corazones

y sostiene montones de dolor en sus manos!



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