minsandi

Escribamos

Escribamos, amor,
caminando al calor de los abrigos.
Y al caminar vivamos
como si hoy el fin llegara
para dar inicio a un mundo nuevo
donde las noches son historia
y la piel no recuerda al frío.

 

Escribamos, amor,
con el espíritu de los antiquísimos poetas,
llama de llamas,
canción de un futuro muy antiguo
y sombra de las vidas declamadas
por los poemas siempre concebidos
y nunca dichos por los labios,
mas por el alma siempre navegados
como reflejo del sueño ya leído.

 

Escribamos, amor,
olvidando que Bécquer y Neruda sí existieron,
imaginando que Borges y Homero son ficciones
grabadas en el silencio de las almas,
suponiendo que las rimas son un mito
y la luna es el canto de la historia,
relato en nuestros besos hecho vida
y vida tras lo oscuro sin palabras.

 

Escribamos, amor.
Simplemente escribamos,
rompiendo el rito permanente del poema,
cantando los poemas imposibles
en este mundo de cautivos
donde el amor no se pronuncia
y está encerrada la caricia
en los campos duros de la indiferencia.

 

Escribamos, amor.
Simplemente escribamos,
y amémonos en las palabras
navegadas y bebidas en el tiempo,
creando rosas y cariños
transformando nuestro mundo en un elíseo campo,
del poema espejo, oráculo y camino,
madrugada de la caricia liberada
en las frescas hojas renacidas
de las pupilas escritas como abrigos,
dejando un mensaje claro y contundente,
poderoso como un verbo sensitivo:

 

Escribamos, amor,
simplemente escribamos.



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