Jesus Alejandro Reina

Letanías para ti

 

Explotó una estrella en tu seno dice el universo,
esa energía que no se agota nutre tu alma.

Puedo, amada mía, ver qué estás hecha de sal, 
que llenas de vigor la alcoba, que eres indispensable.

La letra capital de una leyenda,
el ritmo, la métrica y la rima de mi reloj.  

Son tus virtudes como dos morocotas de sol,
un capuyo del tulipán de las diosidencias.

¿Cómo no amar tus furiosas maneras?
Si en ellas entregas toda tu esencia virgen.

En tu pecho cabe la paz del mundo, 
Detrás de tu pecho izquierdo, la bondad perdida del hombre.  

Allí en tu vientre comenzó la vida,
y eres bendita, amada mía tan solo por dar vida.  

Desde tus pensamientos se ven galaxias
dónde se esparcen magestuoso tu juicio.

Arropas con tu voz cálida cada armonioso amanecer
Eres el agua de la lluvia que nutre el suelo.

Dulce fresa de sentimientos finos,
Imponente durazno de emociones excitantes.  

Eres el segundero esencial de un día perfecto,
la calma trascendental de una plenitud eterna.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.