migreriana

Sos mi dueño


Mi Señor, mi dueño aùn conservas el regocijo que dispara tu sonoro acento,
me temo que yo pierdo cada dìa la esperanza, se desparrama por mi cuerpo haciendo
y deshaciendo recuerdos, soy el recuento de noches y dìas, la añoranza me pesa, me encoge,
me hago un ovillo y vuelvo a soñar despierta, mustia en un itinerario redundante y cotidiano.
Si me vieras tal vez, si podrìas sentir la libertad que me despoja y me deja rala, verborràgica y sola,
susurrarìas en mi pecho todo ese amor que sembrò primaveras y dejò solo el marco del bosquejo,
el que me marca cuando despierto ,el que no veo màs que lo que mi memoria de gitana encendida.