Andrea Zucthe (Bar Literario)

Cuando Alhelí contempló un corazón de dibujo y retornó a la niñez.

Nada intuye esta ciudad extinta

tras de mis hombros a punto de la fuga...

Cuando la izquierda mano

extravía su pacto de memorias azules

y zozobras bajo un mordaz

presagio de pájaros negros, 

el tigre de mi torso firma nuevos nombres

con la sangre de sus ojos

y el magenta en la piel

de una rossameli desnuda.

 

He visto el guiño nimbo

de sus gacelas de oro

como la bienaventuranza

de Margarit entregada:

"La desnudez invisible no se mira...

acaso en los espejos del agua".

 

Franco N.B.

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