migreriana

Dime Señor...

                 No sé por qué es un tiempo de ira y de maltrato,

                  no sé por qué los acuerdos no se cumplen,

                  no sé por qué el dinero suaviza el odio,

                  no entiendo por qué me cuestionan y me piensan así,

                 

 

                 No sé por qué mi percepción de la realidad coherente,

                 justa y prudente es cuestionada, el dinero, no las promesas,

                 ni siquiera la salud, el dinero sólo es éso el vil dinero que da vueltas,

                  y las malas acciones no cuentan, las puteadas se olvidan, la salud se esfuma.

 

                  Estamos colados por una sed que cuenta y se vuelve amor por el dinero,

                  Necesitamos de tí y sólo te buscamos pocos, las manos se dan para agradecer dinero,

                  y si no lo tenemos somos los que no colaboramos, deseo vivir más allá de este mundo,

                  tal vez en aquella primavera con flores que no volveré a ver, dime por qué Señor!



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