Manuel Meneses Jimenez

QUÉ LEO, OPINO Y QUÉ NO LEO NI OPINO.

 

Al igual que hay y existe esto que llamamos "escritores de culto" también hay y existen lectores de cultos. Un escritor de culto es ése que, en cierto modo, escribe, o lo que escribe, es exclusivamente para unos pocos lectores muy concretos y determinados, no escribe, ni quiere escribir para muchos, para una masa de lectores dado que entre otras cosas huye de las multitudes, de los lectores cuando éstos son ingentes de ellos. Un escritor de culto no busca, ni quiere, cantidad de lectores sino calidad de éstos y que es a lo que se adapta en su tiempo de vida entre las letras. Lo mismo ocurre con un lector de culto: no lee a cualquiera, se niega a ello e incluso llega a despreciar el acto de leer todo lo que encuentra o le ponen delante. Un lector de culto no nace, crece y al final se hace por exigencia propia y natural, es así cuando con el tiempo se vuelve selectivo, a veces excesivamente selectivo. Llegado a este caso es cuando el escritor de culto descubre sentirse más a gusto con lo que escribe y con los que les leen, descubre que no necesita cantidad sino calidad de lectores, entre menos mejor.

 

Todo esto de arriba viene dado a cuenta de que alguien muy concreto me hizo la observación de que, según ella, apenas opino a nadie aquí y que los pocos a los que les ofrezco mis opiniones son casi siempre los mismos, mi respuesta fue muy sencilla: Sí, así es, ha sido siempre durante años y seguirá siendo. Cuando alguien ha leído mucho acaba, un día y de imprevisto, descubriendo que en cierto modo apenas no ha leído a nadie sino que lo que ha hecho siempre ha sido leer lo mismo entre muchos escritores que escriben con los mismos conceptos; es entonces cuando comienza a fijarse concretamente en lo que escriben y no tanto quienes escriben: Nos volvemos selectivos porque al final lo que buscamos es calidad. En este sentido siento y lamento que aquí, y ahora, queden muy pocos, poquísimos, escritores y poetas a los que presto mi total atención (caben en los dedos de una mano y sobran dedos), los demás se han ido a otras páginas aunque mantengo contactos con ellos; se han ido por razones varias y que no vale la pena mencionar aquí ahora. Lo que sí digo es que los hay a los que ni me molesto jamás en abrir a ver qué han publicado sino que llego en busca de los que ya sé qué y cómo escriben y que son los que siempre me provocan y arrancan una respuesta; por otra parte los hay a los que no solo no leo sino que me niego en absoluto a que me comenten nada dado que lo que me van a decir ya sé qué buscan y qué no quieren ni les gustan de lo que publico. Soy, por lo tanto, lector de culto, selectivo y que me es lo mejor para mis exigencias. Mi respuesta a esta persona de la que hablo y que me preguntó no le convenció mucho, yo diría que no le gustó nada y antes de que me pidiera más acabé adelantándome a su posterior pregunta: "Si leo de lo que no me dice nada, de lo que no me aporta nada y de lo que no me satisface saber, acabaré escribiendo más de los mismo que el resto, no seré yo el que escribo (de lo que quiero ni como quiero) sino que seré un reo escribiendo según el antojo de muchos otros y llegado a este extremos ¿para qué pongo mi nombre y apellido al final de mi escrito, como ahora?

 

Manuel Menéses.

 

 

 

 

Comentarios3

  • Esteban Mario Couceyro

    Es cierto, que uno lee poco, por frugalidad y temor al empacho. En mi caso particular, temo la mimetización con el otro, en búsqueda de la imposible originalidad, además de una dolencia que me impide leer por mucho tiempo.
    La obra, debe ser, como un zapato, cómodo y con una practicidad manifiesta. Algo que conforte, de alguna manera, una parte de nuestra necesidad.
    Un abrazo.
    Esteban

    • Manuel Meneses Jimenez

      Yo por el contrario leo mucho, siempre he leído, desde los ochos años por lo tanto no padezco de empacho. En mi caso leo por necesidad de, al principio, huir de muchos recuerdos que provienen de muchos actos ocurridos en una dictadura que mis padres sufrieron en máximo grado: La lectura siempre ha sido un escape para mí. El tiempo me ha enseñado que leer, con sus consecuencias, es una manera de vivir, después vino lo de ser selectivo...

      Gracias por su opinión.
      Manuel Menéses

    • Bohemio Mexicano

      Bueno, la mercadotecnia si provoca hoy en día crear la necesidad de atraer a las masas a consumir sus productos y tal vez como lo escribiera el Poeta Jorge Manrique,
      cuán presto se va el placer,
      cómo, después de acordado,
      da dolor;
      cómo, a nuestro parecer,
      cualquiera tiempo pasado
      fue mejor.
      Tal vez me quedé estacionado en el pasado, pero el culto de pronto, para mí, sí, para mí, se está volviendo masivo y desechable.
      Igual, yo comento poco pero leo a varios que sin necesidad de hacer ruido son sinceros exponentes de la poesía amateur donde se encuentra la mía, se puede leer en mi perfil que he leído como 10,000 poemas y mis comentarios son escasos. Nadie puede dar lo que no tiene, ni nadie puede apreciar lo que no comprende. El culto también puede ser popular: Gabriel Vargas (La Familia Burrón), Chava Flores (Compositor y cantante), Carlos Monsivaís (Escritor y Poeta), luego entonces, a veces también lo popular puede formar parte del culto, pero no cualquiera se reserva el derecho de ser selectivo y mi plumaje es de esos.
      Le mando un afectuoso saludo.

      • Manuel Meneses Jimenez

        Cierto. La mercadotecnia ejerce y provoca eso que usted ha expuesto, para eso fue creada como marca de consumo. También es cierto que no funciona al 100%100, a veces. Cuando una sociedad quiere librarse de tantas cargas lo primero que adopta es en sí misma un estado de conciencia, si lo supera se salva; si no lo supera sucumbe.

        Comulgo con sus palabras cuando dice que tal vez se quedó estacionado en un tiempo del pasado: a todos nos ha ocurrido, incluso que fuimos cómplice de éste; pero para algunos hubo, existió, un tiempo en que despertó de la situación, reaccionó y de ahí hoy otras miradas. Esto me ocurrió a mí y afortunadamente muy muy joven.

        Para mí es importante, muy importante por lo que significa el hecho, que un escritor, un periodista, un artista y hasta un poeta no haga ruido alguno, incluso que se mantenga al margen de esta sociedad tan necesitada de, como dice usted, la mercadotecnia para ser y existir; pero más importante es, para mí, qué ofrece y da a la sociedad, aquí está la clave de muchas cosas de las que padecemos.

        Ha mencionado usted en los últimos días, al menos que yo me haya dado cuenta, dos veces una frase muy cierta y significativa y que también yo he usado aquí alguna vez por su veracidad: "Nadie puede dar lo que no tiene". Escuché esta frase, y su explicación, hace muchos años de voz de un buen amigo, escritor, novelista, periodista y hasta cantante de rancheras mexicanas Víctor Ramírez, canarios; me explicó él de dónde la recogió y fue a su vez de voz del escritor y novelista mexicano de origen canario Carlos Fuentes, es una gran verdad: Nadie puede dar lo que no tiene, pero muchos creen imponer lo contrario.

        Otro saludo para usted.
        Manuel Menéses.

      • Luis Alberto R

        "Un escritor de culto es ése que, en cierto modo, escribe, o lo que escribe, es exclusivamente para unos pocos lectores muy concretos y determinados, no escribe, ni quiere escribir para muchos, para una masa de lectores dado que entre otras cosas huye de las multitudes, de los lectores cuando éstos son ingentes de ellos".
        Contradice un poco tu motivación para estar en un grupo como éste con posibles lectores, como yo.

        "Lo mismo ocurre con un lector de culto: no lee a cualquiera, se niega a ello e incluso llega a despreciar el acto de leer todo lo que encuentra o le ponen delante"
        En esto, básicamente estoy de acuerdo contigo. Hay demasiados escritos sobre muchísimos temas y no hay tiempo disponible para leer todo. Es imposible. Yo pienso que para el caso de libros, uno debería adentrarse con los filtros básicos de preferencias, lecturas cortas de análisis, opiniones, biografías, etc. para asumir la lectura de una forma profunda y efectiva. En el caso de escritos relativamente cortos como en el escenario que nos ocupa, un muestreo ocasional no solamente es bueno para lograr encontrar más chakiras en la pulsera sino que es de una básica educación litero-social que emula la buena ortografía. Es cosa de elemental respeto. No es necesario mentir en algún comentario o siquiera hacerlo. Sólo darle la oportunidad de ser escuchado. Responder el saludo cuando nos encontramos con el vecino del edificio en la puerta de entrada. De lo contrario es una actitud egoísta y prepotente a contrapelo de la filosofía del techo y objetivo de éste teatro. Hacer un altar propio en el centro del pueblo.

        "Si leo de lo que no me dice nada, de lo que no me aporta nada y de lo que no me satisface saber, acabaré escribiendo más de los (sic) mismo que el resto, no seré yo el que escribo (de lo que quiero ni como quiero) sino que seré un reo escribiendo según el antojo de muchos otros y llegado a este extremos ¿para qué pongo mi nombre y apellido al final de mi escrito, como ahora?"
        Es una apreciación muy subjetiva que habla más de ti que de los otros. Y es verdad mucho de lo que dices. La lectura "pega" en nosotros consciente o inconsciente. Ha pasado con los mayores exponentes de todas las ramas intelectuales en la historia. Solo que, siguiendo con tu razonamiento, podría inferir que leyendo a los clásicos perderías con más facilidad tu identidad, con ellos es más fácil eso. No crees ?

        En conclusión, pienso y opino, pues es mi derecho en cuanto a tu expresión que comunica a todos, que no es para tanto. Podríamos leer al azar de vez en cuando. Podríamos ver con benevolencia al que nos lee (objetivo de gritar poesía entre su calle). Podríamos sorprendernos con alguna perla entre las piedras que nos fastidian en los pies tan bien cuidados.

        Un saludo y un abrazo antiséptico desde mi bella Bogotá azul y soleada.

        • Manuel Meneses Jimenez

          No creo en absoluto, según usted dice, señor Alberto, que por mi parte sea o me contradiga por el hecho de que escriba aquí, de hecho no me refiero a mí en concreto sino a los que, con más y mejores motivos que los míos, sean y se consideren mejores escritores de culto que yo, en mi caso aporto mi parte en este sentir. Tanto en un caso como escritor como en el otro como lector lo que quiero decir, y resulta ser, es que son personas que en cierto modo (solo en cierto modo) y de manera estricta no eligen exclusivamente ser así sino que son las circunstancias, a la larga, las que les hacen llegar a ellas, una vez ahí las aceptan gustosamente. También es cierto lo que dice usted: "Hay demasiados escritos (información) sobre muchísimos temas...); lo malo está ahí y es que hay mucha cantidad y se confunde. ésta, con calidad, o la confunden. Tiempo sí hay para leer si no todo sí bastante; lo que no hay tanto es esta capacidad que se requiere para saber distinguir y separar la cantidad de la calidad, en mi caso lo he superado, casi, en la virtud de ser un lector de largo recorrido y que a la larga ha sido lo que me ha llevado a la escritura, ya con apenas 17 años.

          Cuando digo y expongo que si leo acerca de lo que no me dice nada, de lo que nada me aporta acabaré escribiendo más de lo mismo quiero decir algo muy sencillo y que lo sumo a mi experiencia personal según he comprobado de tantos otros: Somos seres de costumbres arraigadas, muchas de éstas copias de otros: si me limitara a copiar, aunque sea con el pensamiento, las ideas de otras personas que yo considero, por mi manera de pensar, que no son las que yo creo que son un ejemplo de nada, acabaría haciendo, en este caso escribiendo, lo que ellos escriben, por deducción. Es esto lo que pretendo y siempre he querido evitar y es por esta razón en que me he vuelto selectivo: elijo lo mejor de lo mejor de lo que yo creo, según mi pensamiento, que es lo mejor para compartirlo y en este sentido me han influido muchos buenos escritores, algunos amigos personales, y otras personas de otros campos. Un ejemplo:

          Hace años, bastantes, conocí como compañero de publicaciones en el Diario de Las Palmas a una persona que era profesor de física nuclear en la Universidad de mi ciudad, Las Palmas de Gran Canaria, en África. Fue nieto de un alcalde histórica de la ciudad que fue detenido y encarcelado en lo que fue uno de los primeros campos de concentración de la dictadura franquista en mi ciudad, este amigo, de nombre Domingo Doreste, un día nos sorprendió a todos con la noticia de que iba a Bogotá y a La Habana con la intención de escribir un libro sobre la realidad y el mundo niñez en ambas capitales: a su regreso y en la presentación de dicho libro donde recogió todo lo que vio la expectación fue total, vendió todo lo que para la ocasión había traído: explicó cómo el Gobierno comunista de Cuba ponía maestros en aldeas donde solo habían tres niños y a largas distancias de la ciudad y por el contrario expuso cómo el gobierno "democrático" de Uríber provocaba de que niños de muy corta edad dormían de día en las alcantarillas y salían al anochecer a robar y hasta a matar para comer, esto lo vio en Bogotá. Con este ejemplo, y mucho más, solo digo que hay que ser no solo objetivo sino fieles a quienes usan el conocimiento para dar conocimientos y que si tuviera que hacer lo mismo con quienes mienten y manipulan también yo sería cómplice de las tantas mentiras y hasta crímenes que se cometen en nombre de esta, dicen, democracia y que además es injusta. Por lo demás y mayormente estoy totalmente de acuerdo con sus palabras. Gracias.

          Manuel Menéses.

          • Luis Alberto R

            Fíjese Don Manuel, ha picado mi curiosidad con Lorenzo Doreste y su libro. En mi filtro personal no encuentro alguna sinopsis u opiniones sobre la obra más que menciones de publicaciones canarias y de amazon. Leí una entrevista sucinta sobre el libro. Encuentro una clara predisposición a su selectividad por sus brillantes pergaminos de logros y su ascendencia (nieto de "El Fraile" nada menos). Claro que tiene autoridad en cuanto a la física. Y leyendo algo de Amador... a la literatura. En cuanto a la estricta formalidad de un libro ideológico, deberiamos confrontar contrastes. Digo yo. Y de entrada me suena afin a la realidad que yo vivo y con mejor fidelidad que él cuando vino. Y aunque soy antiuribista por convicción argumentada, busco no caer en distorsiones así sean bienintencionadas. Aquí està un bonito ejemplo de abrirse a leer lo interesante que puede llegar a enriquecer. Voy a leerlo tan pronto tenga oportunidad. Y de mi parte, en respuesta, le sugiero leer, si lo apetece, "El olvido que seremos" de FacioLince... podría resonar con el humanismo que se asoma en lo que percibo en sus siluetas canarias. Saludos.

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