Alberto Diago

HUMO DE CIGARRO

El humo de un cigarro

tiene olor a viento,

trae recuerdos de antaño,

del viejo abuelo, 

de la abuela y su mecedora,

de los niños descalzos,

de los maizales claros,

de las casas a oscuras,

de las noches sin luces

en la montaña.

El humo de un cigarro

tiene olor a tiempo.

 

El humo de un cigarro

tiene olor a pasado,

huele a primavera,

a joven embriagado,

a mesa vieja,

a trago helado, 

huele a rosas nuevas,

a niña de falda larga,

a sus piernas escondidas,

a sus cabellos rubios, 

a sus ojos de esmeralda,

a su saliva virgen.

 

El humo de un cigarro

tiene olor a alborada,

a colchones verdes,

a luna congelada;

huele a senos blancos,

huele a madrugada, 

a caricias encendidas,

huele a desnudez despierta,

huele a muslos mansos,

tiene olor a boca nueva, 

tiene olor a curvas tiernas

y sabe a lo que saben

las uvas frescas.

 

El humo de un cigarro

... ¡tiene olor a ella!

 

xE.C.

 



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