Juan María Peón

Había una vez un Rey

Había una vez un joven Rey

Muy bondadoso, estudioso y noble

Que se preocupaba por la gente

De su gran y rico reino.

No por estar lejano el reino

Sus problemas eran menos que los de acá,

Y preocupado por los problemas

Tan diversos que afectan al Hombre

Se propuso estudiar

Los difetentes seres y vidas;

Era un próspero reino

Con gran abundancia,

Contando con zoológicos

Y con diversos animales

En Grandes areas,

Tenían también laboratorios y científicos

Diciendo la leyenda

que de ahí venían

Los avances que hoy gozamos,..

pero no nos perdamos en fantasías..,

En fin, el joven Rey se propuso

Investigar cada vida

Ver cómo y por qué

Cada animal vivía,

Y estudiar sus problemas

Y cómo los resolvían,

Hasta les tomaban pruebas

Todos los días,

Cada dos horas

Iba alguien y los veía,

Sacaban cálculos

Y estudios

Con lo que veían...

Pero nada

Sus estudios les decían,

Y se apenaba el rey de los animales

Que sacaban tan baja nota,

En las pruebas que hacían

Nada decían,

Y el Rey cada día

Apenas si dormía,

Y al pasar una semana

Parecía que moría,

Y todo para nada

Para sí mismo se decía.

Entonces se propuso

Pedir ayuda al sabio,

Y al contarle su problema

El sabio callado oía:

De como tanto estudio

Nada conseguía,

Y solo ayudar a su Pueblo

Es lo que quería.

El sabio interesado

escuchaba y respondía:

"Pues ya joven Rey

Que a estudiado y visto cada hoyo,

Medido y pesado cada objeto

Y analizando a detalle cada vivo,

Le sugiero lo contrario,

Suelte a cada animal a su albedrío,

Observe, y vea si lo ayuda."...

Preocupado mas por los animales

Que eran de otros posesiones,

Que de los estudiosos colaboradores

Que ganaban con sus contribuciones,

Se propuso hacer caso al sabio,

Y ya cansado

Se durmió bajo un árbol.

Al despertar al otro día, o dos,

O unas horas,

Como cuando alguien duerme

Tan profundo que se levanta

Como si fuera una nueva alma,

Mira para su costado

Viendo el horizonte claro,

La calma del aire

Mientras pasa un ave,

En el horizonte cada animal

Se le revele entre las luces,

Viendo como del charco sale una rana

Extiendiendo la lengua come

Un mosquito y una lechuza

volando la caza,

Llevándola hasta su nido

Donde de una rama

Un felino a ella la caza,

Llevando la presa a sus crías

Escucha un fuerte ruido

Del elefante que se asusta

Por el tiro que le dan,

Al cazador en un carreta

Vé que huye que se vá,

Y vé los engranajes

Con sus tornillos,

Que hizo el herrero,

Que le dan la forma y utilidad,

Y que en hacer el carro el carrero

Gana lo mismo que el cazador

Con la presa que le compra

El comerciante del mercado

Que gana a la vez lo mismo

En revender lo que compró,

Como el herrero gana lo mismo

Con lo que forjó,

Y tras la carreta que se vá

Ve en la montaña una cantera

Y el picapedrero saliendo

Yendo a su hogar,

Que ganó lo mismo que los otros

Con el trabajo que realizó,

Que es para cuidar a su abuelo,

Y tras ese humilde rancho

Vé que a un rió va

El abuelo a pescar,

Y al tirar el anzuelo al agua

El abuelo vé una rana

Que salta del agua

Comiéndose un mosquito

Con su lengua larga.

Y así ve el Rey como la rueda

Se vuelve a armar,

Y como una tras otra

Se forman las tramas,

Y cada animal que antes

Se veía tan extraño,

Ahora antes sus ojos

Se le veía tan clara,

Y lo que antes inentendible

Ahora era el panorama.

Y así entendió el joven rey

Que solo se haya en la Libertad

La Verdad

y la Claridad.

...

Moraleja:

Dejando a cada Hombre obrar

Veremos claramente el panorama de quién es cada uno,

Al observar se aprende mucho,

Y no por mucho analizar

El sol brilla más.

 

 

 

 

 



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