Eudoro Ortiz Gomezcoello

Tus caprichos...

Tu mirada fue la luz que deslumbró a mis arrebatos,
fue el pretexto de mi entrega impetuosa,
desatinada fue mi entrega a tus decretos.
Tus mandatos fueron ley desde ese instante,
y reguló desde entonces mi destino.
No hubo forma de incumplir tus reglamentos,
canceló mis opiniones…
clausuró hasta mis sueños.
Y caí sumiso y dócil en el hechizo de tus ojos,
me rendí a su matiz inexplorado y yerto…
calculado y frío,
que escondían su intención censuradora.
Fueron ellos los causantes,
regularon mis momentos,
secuestraron mis antojos.
Me sometió tu dictadura señorial y testaruda,
doblegaste mis impulsos con tu mando dominante,
tu carácter desmedido…y arbitrario,
que castiga sin piedad…con su silencio.
Esclavizado a tu dureza me quebranto.
Mi voluntad está de luto,
y me resigno a la crueldad de tus encantos.
Fácil presa fui de ti, de tus manías.
Me deje llevar ingenuamente de tu astucia,
de tu afecto imaginario…
tu verdad inexistente…
tus caprichos.



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