Marcela Aurora

La dificultad de pertenecer a la ausencia.

Este miedo que me incendia,
que se extiende como ascuas
y me queman el cuerpo
hasta dejar solo cenizas.

 

La impotencia que me viste
suave como un vestido de satén
que me provoca sensaciones
parecidas a la primera vez
de una pareja feliz.

 

La voz que me susurra
y me suplica sin articular una palabra,
que me abraza y me ata
al miedo de decirte mi verdad.

 

Tus manos, que nunca he palpado,
tus ojos que nunca han visto los míos,
tu pelo que nunca se ha enrredado en mis dedos,
tus labios que no conocen los míos,
todos ellos comunican.

 

La fragilidad de mi orgullo
al querer gritarte mis miedos,
pero al primer gemido salir huyendo
porque no encuentro escudo
y ya no está en tu abrazo...
que nunca he sentido.

 

Este amor que se me escapa
en estas manos inútiles
incapaces de soltarte
para que logrés huir,
porque aunque te ame
mi egoísmo llama
y reclama todo lo que cree suyo.

 

Esa sonrisa tuya
que nunca ha sido mía,
me desflora esta primavera que llevo por cuerpo
y caigo tan lento
como si el destino estuviera
hasta después del infierno.

 

Que a veces te escucho gritar mi nombre
cuando al fin logro conciliar el sueño,
aceptando que en mi cama no estás
y nunca estarás.

 

Que a veces siento tus manos
haciendo camino del hueso de mi cadera
hasta donde empiezan mis miedos,
y el cuerpo se me paraliza
porque solo quiero que me llenen tus besos.

 

Que a veces me da miedo la soledad,
pero me acuerdo de tu voz
y el mundo me parece mejor callado,
si solo puedo escucharte a ti.

 

El color del cielo a las dos de la tarde,
me recuerda a tu piel clara y fresca
y la potencia del sol
me recuerda al brillo de tu existencia.

 

Tu forma de ver el mundo
me hace desear que puedas verme de igual forma,
que las dudas conmigo no quepan en ningún agujero,
pero con alguien como yo
eso resulta imposible.

 

Que de repente
unas simples palabras
dejaron mi vida en ruinas,
y por eso es que a esa catástrofe
le di tu nombre,
pero también a las flores que crecieron
entre los escombros.

Comentarios5

  • Azzael

    Que talento, gran trabajo amiga ūüĖ§

  • DANTE ALIGHERI

    Hermoso caminar, descrito en sus letras...que nace gritando recuerdos que calman el alma...bellas letras. saludos cordiales

    • Marcela Aurora

      Agradecida con sus palabras, muchas gracias, saludos.

    • Bohemio Mexicano

      Cuando leo poemas como el suyo, me da verguenza el darme cuenta que perdí esa frescura que da el escribir simplemente, con la tinta del corazón, como usted lo ha hecho en este bello poema.
      Felicidades.

      • Marcela Aurora

        Sus palabras me llenan, ¬°gracias!

      • david valencia tobon

        Hola, Marcela
        Empiezas a describir lo que hace el miedo contigo, y como te incendia lo que sientes. La voz del miedo aunque no pronuncia palabra, sabes muy bien que te dice. Es ahí, en que el poema tiene un giro narrativo y cuentas que sucede en la soledad. Ver a quien se tiene la ilusión y querer acercarse, hablarle o por lo menos rosarlo, sin mala intención. Es una sensación imparable quererlo hacer y el miedo lo imposibilita. Como si no fuera poco, se está en la ausencia que tampoco se hace fácil. Las palabras que dejas, es de una calidez sensitiva que hace reflexionar.

        • Marcela Aurora

          Inmensamente agradecida por sus palabras, mil gracias por tomarse el tiempo de leerme y comentar, un placer poder compartir un poco de mí de esta forma, ¡Saludos!

        • JAVIER SOLIS

          Este miedo que me incendia,
          porque solo quiero que me llenen tus besos.
          pero también las flores crecieron entre los escombros.

          Lindo amiga.
          Con cari√Īo
          JAVIER



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