migreriana

El mañana no existe, armo un contingente de ternura para hoy, no hago planes, me dejo llevar por ese instante que cuela todo mi ego.


Debates de hoy, compendios de lecciones para vivir,
Querido ego abandono tu regazo y soy en el instante imprevisto,
como una luna que se adelgaza y deja pasar al sol al amanecer.
Así que no molestes a mi cambio, deja a esta mujer espontánea y desprejuiciada ser feliz,
Con mi renuncia dejo el peso de las ataduras y regreso a mis 17 años,
No deseo otro contacto que no agregue amor a mi corazón.
Pdata: un encanto de una gitana y el descaro de dejar mis deudas a la vera de la paz.


No abrazo el ego por no perderme en el,
soy solo yo el que siente dejar en las letras
todo un poema abrazando el alma de mi musa.
Sueño con la libertad de su espíritu,
las soledades que dejan ser,
la tristezas que solo se alejan
con una sublime sonrisa,
la sangre gitana libre.
Valientes ya son, con el peso de su vida,
perdiendo su sangre natural,
una mujer de mil caricias
en su yugo prohibido.
Es allí donde su belleza se impone,
y yo solo quiero el verdadero ser,
sin dobleces ni apariencias,
solo una amante de la vida.
Un brillo propio, y el lugar en el corazón,
sin el miedo de sentirse encerrada en un puño,
sin miedo a dejarse querer.


Después se despojó de su ropa
frente al espejo, y quedo su mirada
preguntona y su bella frente
ya sincera de piel y sentimiento
retiene el alago ligero, y no recibe
lisonjas como vuelto
2.0


Mi ego no se interpone en que yo te haga poemas,
en que viva el presente pensando en tus recuerdos, en tus manos , en tus caricias y en la belleza de tu cuerpo.
Que me deja sin aliento cuando lo tengo cerca de mi vista, y en lo menos que pienso es en el ego o alguna de sus compañias.
Solo pienso en hacerte feliz, en tu belleza, y en robarte un beso,
mientras te digo al oido, que eres todo para mi, que eres la mujer que mas quiero,
cuando aparece el viento y el frio.
Por la que me desvelo en las noches ,
y hace que pase el tiempo escribiendole poemas,
y diciendole con versos que la quiero mucho, que eres como la primavera.
jorge serra.


Tu cuerpo echado a la montaña.
Rasgos morenos que abrazan al Sol entre las rocas.
Desnuda en los parajes, sueltas tus ropas, desencajada de las estructuras.
Las dudas se esfuman si un soplo de aire te pasa.
Lo libre y libertino se abre paso entre tus pensares.
Ya las hojas te conforman sin duda alguna, los picos se arrodillan ante tu llegada, el agua se revuelve y los valles te besan.
Una esmeralda sin valor impuesto, una belleza que guarda la belleza del mundo.
Tú eres la morena que mueve las letras, tú eres la que agita los rincones corruptos cuando no dejan entrar al aire.


Mi ego no es una barrera para que te diga que te extraño, que por las noches de frio siempre me acuerdo de la belleza de tu cuerpo y de tus suaves manos.
Llenas de encanto , que hacen que me olvide de mi vanidad, de la vergüenza y del desencanto cuando te tengo a mi lado.
Mi ego no se siente cuando te tengo a mi lado, cuando solo tengo ojos para ti, para complacer todos tus deseos y darte amor hasta que quedemos extasiados.
jorge serra.



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