-- ¡Oh! --

el brujo de letziaga

 

Dios te elige.
¡Oh María! doncella virgen
en ti, encarnarse.

 

El sí a lo indefinible,
se concibe
en la madre admirable.

 

Posteriormente...
se concreta el ser omnisciente
en su bajo vientre.

 

¡Oh!
Es la mujer.
Entre Dios y el personaje.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.